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¿Cómo puedes mediar los grupos de Whatsapp en un contexto escolar?

El uso de grupos de Whatsapp puede ser de gran utilidad en tiempos de pandemia. Hay colegios que usan esta red social para enviar tareas en el caso de existir familias sin poder conectarse a internet o para organizar actividades de padres, profesores y alumnos en torno a temas propios de la comunidad escolar.

¿Es recomendable su uso o no? Claro que sí, pero debe justificarse de manera fundamentada.

Es necesario tener claridad para qué se pueden usar, en qué contexto y qué normas básicas se van a adherir sus integrantes.

Revisa los siguientes aspectos a la hora de decidir usar grupos de Whatsapp en contextos escolares en el artículo de Soledad Garcés, directora de nuestra institución, en su blog educativo. Para seguir leyendo este contenido, haz clic AQUÍ

7 características de internet y las redes sociales que todo usuario debe conocer

Por: Soledad Garcés, directora de Fundación para la Convivencia Digital. 

Internet es una herramienta de uso cotidiano. Sin embargo, en muchos casos los usuarios desconocen las características básicas de su funcionamiento. Saber cómo funciona y cuáles son sus principales características, es fundamental a la hora educar a niños y jóvenes en el uso responsable, ético y seguro de las tecnologías.

1.- Todo se paga en internet

Contrario a lo que pudiéramos pensar, no hay nada gratis en la web. En la realidad, la moneda de pago son los datos personales de cada usuario y la data que se extraiga de sus conductas online (horarios de conexión, lugar, contactos, etc.). La información de los perfiles, intereses, gustos, hábitos de consumo, entre otros, es información que, consciente o inconscientemente, se va dejando en la web y es recabada con fines comerciales, económicos, políticos o de seguridad. Los servicios webs se financian, en su mayoría, con la publicidad que se ofrece de manera directa y personalizada a cada usuario según su edad, intereses, necesidades y contexto.

Ahora bien, si una web es gratis, este sitio tendrá más visitas y, por lo tanto, obtendrá mayor información de los usuarios, la que podrá ofrecer a las empresas para lograr más ingresos por publicidad. En la sociedad actual, la información es sinónimo de poder y el que posee más información, tiene mejores oportunidades de negocios.

2.- No todo en internet es bueno ni siempre es verdad

Cada vez son más las personas que usan internet para buscar información, hacer negocios, aprender, entretenerse y comunicarse. Sin embargo, en la web hay disponible todo tipo de contenidos. No es sencillo distinguir qué es bueno y qué es malo en internet. Debemos tener presente que cualquier persona puede publicar contenidos sin ser experto. Hoy existen cientos de herramientas para editar sitios web y blogs y son muy sencillas de utilizar. Las webs confiables siempre exponen sus fuentes bibliográficas desde donde toman la información base que utilizan para sus publicaciones. Además, ponen a disposición de los usuarios las referencias de sus autores, citando debidamente las ideas escritas con el fin de ofrecer credibilidad a sus lectores. Un usuario responsable debe siempre contrastar la información que encuentra en la web con otras fuentes bibliográficas, adoptando una posición crítica frente a lo que lee ya que no todo lo que hay online está validado por expertos, ni mucho menos tiene la calidad esperada.

3.- Los datos que se comparten en internet no se borran de la web

Internet se ha convertido en una inmensa base de datos y el problema es que no siempre sabemos qué ocurre con la información disponible sobre los usuarios. Desconocemos cuánto tiempo quedarán esos datos en la web, qué uso se puede hacer de ellos o quiénes tienen acceso a utilizarlos. Internet y, en particular, las redes sociales se han transformado en una inmensa memoria colectiva (ajena a sus protagonistas), que crece sin mayor control por parte de los usuarios. Es imposible controlar el flujo de información que circula por la web.

Los usuarios deben tener presente que será casi imposible dar de baja en un 100 por ciento la información que se ha compartido en la web, ya sean fotos, videos, ideas o documentos. Si alguien copia o envía a otros usuarios por correo electrónico la información publicada, o simplemente la guarda en su computadora, ya se pierde el control sobre ese contenido. Por otra parte, al abrir una cuenta en una red social, se autoriza a la empresa (sea Facebook, Instagram u otra red social) a darles diferentes usos a los datos personales que se publican y que se irán recopilando a lo largo del tiempo en que se use la cuenta. Las empresas de servicios webs explicitan el tratamiento de datos personales de los usuarios en sus políticas de privacidad y condiciones de uso del servicio, pero pocas veces los usuarios leen esto con atención antes de abrir la cuenta.

4.- Las acciones que se realizan en el mundo virtual pueden tener consecuencias en el mundo real

Algunas personas no dimensionan las consecuencias de sus actos en el mundo virtual. Todas las acciones que en la vida real tienen carácter de ilegales, en el mundo virtual también lo tienen. Por ejemplo: si se hurta un producto de una tienda de dulces, se está cometiendo un delito, al igual que cuando se descarga música desde internet utilizando sitios ilegales. Es importante que los usuarios conozcan las leyes que rigen también en el mundo virtual.

En Chile existe, por ejemplo, la ley Nº 20.536 sobre violencia escolar o bullying, que considera sanciones a diferentes tipos de acoso cibernético. A su vez, la ley 17.336, sobre propiedad intelectual, es la norma que regula los derechos de autor. Esta ley busca evitar que contenidos digitales se copien desde internet sin regulación.

5.- Nadie controla internet

Efectivamente esto es así. Servicios webs como redes sociales o sitios de empresas, proponen sus políticas de privacidad y condiciones de uso, pero no existe un organismo de carácter mundial que regule, norme y controle el crecimiento de internet, las conductas de sus usuarios y la calidad de los contenidos que se presentan en la web.

Existen, en diferentes países, oficinas gubernamentales a cargo de regular algunos aspectos de internet como, por ejemplo, la inscripción de las direcciones web. En Chile, este trabajo lo realiza la empresa NIC Chile vinculada a la Universidad de Chile. Otro ejemplo es el World Wide Web Consortium, abreviado W3C. Este consorcio internacional da recomendaciones para el uso y crecimiento de internet, a modo de sugerencias generales, pero no tiene capacidad de promover leyes para todo el mundo. En definitiva, la internet no está siendo controlada de manera global por ningún organismo particular, por lo que es importante tener presente que es difícil para un usuario solucionar problemas en el mundo virtual, ya que generalmente los servicios web utilizados provienen de otros países y cada uno se rige por las leyes locales.

6.- Internet no tiene dueño

Efectivamente es así. Internet es descentralizada y no tiene dueño. Al ser una gran “red de redes” no existe posibilidad de tener un dueño general o un controlador global. Cada usuario es dueño de sus equipos, cableados y módems. Los accionistas y dueños de redes sociales o servicios web, como Facebook o Instagram, son propietarios de estas empresas. Sin embargo, nadie puede ser dueño de toda la internet. Este punto es importante, porque los usuarios deben saber que es complejo buscar ayuda o ejercer un reclamo en caso de ser acosado o amedrentado a través de internet. Si bien hay leyes que regulan y sancionan muchas de las acciones negativas que los usuarios cometen en la web, la conexión entre países, los tiempos judiciales entre diferentes estados y la enorme cantidad de usuarios de internet, hacen que cada vez sea más difícil controlar.

7.- Cualquier persona puede usar internet

A internet puede acceder cualquier persona que tenga un equipo y conexión. Esta realidad le da un gran valor a internet, ya que la convierte en un espacio diverso y heterogéneo. Es entonces necesario educar a los usuarios en el respeto hacia todas las personas que participan de la web, dándole un uso positivo y responsable, y cuidando tanto su huella digital como la de los demás.

Claves de autocuidado para navegar en internet cuando se es menor de 13 años:

¿Cómo educar en el autocuidado?

Muchas veces se tiende a creer que los ya conocidos “nativos digitales”, nacidos en contacto con la tecnología, tienen la formación y conocimientos sobre seguridad, ética y uso responsable de internet: esa mirada errada de los adultos es la que los deja en una situación vulnerable frente a los peligros de internet. ¿Cómo van a saber usar la web si no se les ha formado? La gran mayoría de las herramientas digitales disponibles en internet son diseñadas para aprender a usarlas de manera intuitiva, sencilla y rápida. Pese a que todas las redes sociales más usadas explicitan sus reglas y condiciones de uso, pocos usuarios las han revisado al momento de abrir una cuenta. Teniendo además presente que todo lo que se hace en internet tendrá repercusiones para toda la vida, es importante que los usuarios desde pequeños aprendan a darle un buen uso, cuidar su identidad digital y reputación online. Ambos conceptos tienen relación con lo que se dice y se publica de cada persona en la web. Las siguientes recomendaciones son claves para educar a niños y jóvenes en el buen uso de la internet.

Se sugiere promover un espacio de conversación con ellos para abordar estas recomendaciones y contextualizarlas según sea la realidad de cada grupo.

Claves para navegar seguro por internet:

  • Cuidar los datos personales y la privacidad, tanto propia como ajena, evitando compartir en la web información, fotos y videos sin pensar en las consecuencias que esto podría acarrear.
  • Rechazar los correos spam y pop ups inesperados, ya que muchos de ellos pueden ser ofertas engañosas.
  • Generar confianza es clave. Es importante pedirles a los niños que les cuenten para qué usan habitualmente internet.
  • Nunca deben planificar reunirse con alguien desconocido a través de internet, ya que no se puede saber la verdadera identidad e intenciones de esa persona.
  • Si a sus hijos o alumnos los molestan, agreden o acosan a través de internet, es importante que sepan pedirles ayuda y bloquear a quien realiza estas acciones.
  • No creer a ciegas en concursos, premios y regalos ofrecidos en la web. Es recomendable revisar las políticas y condiciones de uso de las promociones antes de participar en ellas.
  • Pensar antes de entregar una dirección de e-mail. Solo debe compartirse con amigos y familiares de confianza. Tampoco es recomendable dar los correos de amigos sin la autorización previa de ellos.
  • Crear una dirección de e-mail con autorización y ayuda de un adulto, porque ellos son los responsables de enseñar a usar esta herramienta cuando se tenga la edad necesaria. Si se requiere antes, puede ofrecer una cuenta familiar que se destine para el uso de los menores de la casa.
  • Mantener en secreto las claves de acceso y cambiarlas periodicamente.
  • Alguien desconocido no es amiga o amigo. Enseñe a sus hijos y alumnos a valorar a los amigos verdaderos, porque en internet no todos son quienes dicen ser.

El abuso de redes sociales aumenta los casos de depresión entre jóvenes

Tanto en estas redes como en la televisión se tiende a mostrar una imagen distorsionada de la realidad que afecta a la autoestima.

La inmensa mayoría de los jóvenes considera las redes sociales como Facebook o Instagram una necesidad. Son las aplicaciones a las que dedican la mayor parte del tiempo que pasan conectados a los largo del día y una herramienta sin la cual resulta difícil mantener el contacto con amigos y familiares.

Pero estas redes parecen ser también las responsables del aumento de los casos de depresión en ese mismo segmento de la población. Un reciente estudio llevado a cabo por el hospital universitario Sainte-Justine de Montreal, en Canadá, ha revelado una conexión entre el tiempo que los jóvenes y adolescentes pasan en la redes sociales o viendo la televisión y el aumento de estos síntomas de depresión.

El estudio, publicado esta semana en la revista JAMA Pediatrics, parece apuntar que los jóvenes que pasan más tiempo que la media viendo televisión o interactuando en redes sociales muestran también una incidencia mayor de la media de síntomas de depresión.

Esta relación no se aprecia en otras actividades que se realizan a través de los mismos medios, como los videojuegos o el uso del ordenador para otras funciones. Es decir, que pasar más tiempo que la media jugando en el móvil, la consola o el ordenador no parece variar la incidencia de depresión como sí lo hacen las redes sociales. Lo síntomas tampoco están ligados a una menor actividad física, según el estudio.

La clave, apuntan los autores, parece estar en la forma en la que se percibe a otros participantes en estas redes y explica por qué el consumo de la televisión también crea la misma tendencia. Tanto en estas redes como en la televisión se tiende a mostrar una imagen distorsionada de la realidad que realza únicamente los buenos momentos o celebra estilos de vida lujosos que están fuera del alcance de la mayoría de los jóvenes.

La exposición constante a estos estereotipos afecta negativamente a la autoestima de los usuarios. “Las redes sociales y la televisión son medios que exponen con frecuencia a los adolescentes a imágenes de otros en situaciones más prósperas, como otros adolescentes con cuerpos perfectos y un estilo de vida más emocionante o con más medios materiales”, apunta Elroy Boers, autor del estudio.

La forma en la que funcionan los algoritmos que sugieren contenidos retroalimenta esta situación. Cuanto más influye el estado depresivo de una persona la elección de lo que ve en ellas, más contenido similar se sugiere y proporciona, y más probable será que esté continuamente expuesto a dicho contenido, manteniendo y aumentando los síntomas de la depresión.

El estudio se ha realizado sobre una muestra de 4.000 adolescentes canadienses de entre 12 y 16 años y podría ayudar a desarrollar técnicas que ayuden a prever casos de depresión antes de que se conviertan en casos severos. “Nuestra investigación ha revelado que el uso excesivo de ciertos medios digitales en un año puede asociarse a síntomas depresivos en ese mismo año, lo que puede dar a padres y educadores una ventana de tiempo suficiente para actuar”, explica Boers.

Fuente: El Mundo, España

¿Cómo son las redes sociales más usadas por los niños chilenos?

KIK Messenger comenzó siendo una aplicación gratuita de mensajería, que ha sido calificada para mayores de 13 años por la COPPA (Children’s Online Privacy Protection Act, USA). Actualmente ofrece herramientas para editar íconos y figuritas, lo que la hace una aplicación muy atractiva para niños. Según las políticas de uso de la misma aplicación, los “niños menores de 17 años tienen prohibido registrarse en una cuenta según los Términos de Servicio de Kik”. Esto se debe a que la aplicación no tiene forma de verificar la edad del usuario y, por lo mismo, no ofrece herramientas de control parental, como si lo tiene www.clubpenguin.com.

Instagram es una aplicación gratuita para compartir fotos y videos. Cualquier persona, a partir de 13 años, puede crear una cuenta registrando una dirección de correo electrónico y seleccionando un nombre de usuario. Si se crea un perfil abierto, cualquier persona tiene acceso a revisar lo que se publica, no así en caso que sea un perfil privado. Una vez activada la privacidad, cualquier persona que quiera ver las publicaciones de un determinado usuario, tendrá que enviarle una solicitud de seguimiento, que puede aprobar o rechazar. Entre niños y jóvenes es común ver que valoran la cantidad de “seguidores” que cada uno tiene, sin comprender realmente el riesgo que existe que haya cientos de personas sabiendo mucha información sobre sus vidas. En las políticas de privacidad, se especifica claramente que los datos proporcionados por los usuarios serán utilizados para los fines que estime conveniente la empresa.Estos datos corresponden a: información del perfil, contenidos compartidos,información escrita y todo lo que se pueda inferir a partir de éstos. [1]

WhatsApp ya no es sólo un sistema de mensajería. Hoy es en una red social que permite crear grupos, agregar amigos e intercambiar todo tipo de información. La edad mínima requerida para ser usuario es 16 años. Para muchos padres, su uso en menores de 13 años no se presenta como un inconveniente, ya que les permite controlar a sus hijos y generar un nuevo canal de comunicación con ellos. El problema surge cuando esta herramienta se utiliza para molestar a otras personas, enviar archivos con contenidos inadecuados, o generar ansiedad en los usuarios por estar permanentemente conectado.

Una de las características más controvertidas de la aplicación, es la falta de conocimiento que tienen sus usuarios del uso que le dan a sus datos personales. WhatsApp recoge a cambio de su uso gratuito toda la información almacenada sobre los contactos en el teléfono, horarios de conexión, las coordenadas de geolocalización del usuario cada vez que se conecta, información específica del aparato y guarda temporalmente los datos compartidos. Todo eso con el consentimiento que entregan los usuarios al descargar la aplicación. Las políticas de privacidad de WhatsApp son cuestionables, por lo que es necesario enseñar a los niños a utilizar este tipo de herramientas, pensando que TODO lo que escriben, comparten y comentan será de conocimiento público.

Facebook sigue siendo la red social una de las más utilizada en el mundo con más de 3 millones de usuarios. Como en la vida real, Facebook pueden ser un buen lugar para encontrarse con amigos pero no está libre de peligros. Lo mejor siempre será conocer las amenazas y las herramientas que existen para prevenirlas. A igual que otras redes sociales, las políticas de privacidad de Facebook, establecen la edad mínima de uso a los 14 años, y explica a sus usuarios que toda la información que ellos comparten en la red, se analiza, tabula y ofrece a las empresas para publicitar productos usando estrategias de marketing muy bien desarrolladas. Muchos usuarios han convertido a Facebook es un testimonio de sus vidas, dejando en esta red desde datos básicos y de contacto, hasta información acerca de sus amigos, sus trabajos, aficiones, rutinas y actividades contadas en fotos y comentarios. Sin embargo, aunque la red facilita el compartir parte de nuestra vida, también deja serias dudas sobre cómo son administrados esta información privada.

Recomendaciones para padres

Las redes sociales en general, exigen una edad mínima para ser usuarios. Esto no es un capricho ni una decisión arbitraria. Pero para usar las tecnologías se requieren algunas competencias básicas para cuidar la imagen propia y respetar la de los demás.

Los menores de edad aprenden con mucha facilidad a usar las redes sociales, pero pocas veces las usan con el debido cuidado.

  • Enseñe a sus hijos a evitar la sobreexposición , recuerde que todo lo que publiquen quedará en internet y nunca se podrá borrar
  • Explique a los menores que las imágenes entregan más información de la que se puede manejar a sus cortos años.
  • Los niños deben aprender a cuidar la privacidad y evitar comentar todo lo que les sucede, piensan o les interesa.
  • Supervise lo que hacen sus hijos en las redes sociales y explíqueles las consecuencias legales que su mal uso puede ocasionarles.
  • Si ellos insisten en el uso de redes sociales, propóngales que usen una cuenta cuya administración sea responsabilidad de un adulto. De esta manera, no se fomentan las mentiras ni las falsedades a la hora de abrir una cuenta sin contar con la edad mínima.

Por último, fomente lo menos posible los espacios para las redes sociales e incentive actividades como deportes, actividades artísticas, lectura y juegos en sus días u horarios libres que promuevan el aprendizaje activo y el desarrollo de habilidades socioafectivas.

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[1] Cómo proteger la privacidad de su hijo en internet

TikTok vuelve a enfrentar investigación por privacidad de datos

La Oficina del Comisionado de Información del Reino Unido se encuentra investigando la forma en que la aplicación recopila y utiliza los datos de los usuarios menores de edad.

La popular red social adolescente TikTok se encuentra nuevamente en la mira tras los problemas de seguridad y filtración de datos de menores de edad revelados durante febrero de este año por la Comisión Federal de Comercio de los Estados Unidos (FTC), donde la empresa dueña ByteDance ya fue multada por 5,7 millones de dólares.

La aplicación, que ya cuenta con más de 200 millones de usuarios, está siendo investigada en el Reino Unido por no garantizar el cumplimiento del Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) el cual exige mayores estándares de seguridad, obligando a empresas e instituciones a tratar de manera responsable la información sensible de las personas, razón por la que ya se han sancionado grandes compañías como Facebook, Google y la aerolínea British Airways, incluso hasta un hospital en Portugal por violación al principio de integridad y confidencialidad de datos.

En este caso, la plataforma de interacción TikTok estaría siendo investigada por no cumplir con las garantías necesarias para resguardar a los menores de edad en cuanto a la información que reciben y comparten a través de este medio. Además, tanto niños como adolescentes están expuestos a ser posibles víctimas a través de la mensajería abierta donde adultos pueden comunicarse libremente con ellos poniendo en riesgo su seguridad. A lo anterior, se suma el acoso que muchas mujeres están recibiendo a través de la red social y que han denunciado mediante Youtube, Instagram y Twitter con el fin de difundir las cuentas que pueden ser un peligro.

Soledad Garcés, experta en teconolgías educativas y directora del Programa Convivencia Digital y autocuidado en Internet, cree que “las redes sociales deben velar por el buen uso de los datos personales que almacenan de sus usuarios. Asimismo, considera que “deben contar con las medidas de seguridad necesarias para resguardar esta información. Pero es complejo pedirles que se hagan cargo de las consecuencias que puede traer el contacto con terceras personas en caso de los menores de edad”.

De esta misma manera, informa: “La red social exige tener 13 años o bien, contar con el consentimiento de los padres. En este caso, hay adultos responsables de supervisar el actuar de los menores. Creer que la misma red social va a cuidar a los menores, es como esperar que el guardia de la plaza, cuide a los niños”.

En respuesta a este tipo de situaciones, la red social puede prohibir el uso de un perfil por violar las pautas de la comunidad como castigo ante una denuncia, pero aún no logra implementar un sistema adecuado que aplique medidas de mayor control y seguridad para las personas que la utilizan. De llegarse a demostrar la responsabilidad de ByteDance por el no cumplimiento de la normativa europea, la empresa podría llegar a ser multada por un monto equivalente al 4% de la facturación global o 20 millones de euros, dependiendo de cuál sea la más elevada.

Tan sólo una inocente selfie

Quienes tenemos hijos adolescentes, esta semana hemos seguido con especial atención, los testimonios de las víctimas de extorsión y acoso en la red NIDO.ORG. La gravedad del caso, no sólo se refiere a las vejaciones que han sido denunciadas hasta ahora, sino que también es de extrema gravedad que varias de las víctimas sean menores de edad. Preguntémonos ¿A qué se están exponiendo nuestras niñas en la web?

Quizás nos llamó la atención, que algunas de las publicaciones con contenido sexual que se dieron a conocer en la prensa, fueron creadas y publicadas libremente en las redes sociales por las mismas víctimas. Seguramente, esas niñas, no imaginaron las consecuencias que podría acarrear una coqueta selfie o un video.

Es posible que algunos adultos crean que el intercambio de imágenes personales e íntimas en la web son casos aislados producto de la impulsividad con que los jóvenes usan las redes sociales. Pero no es así. El envío de “packs” o fotos con contenido sexual entre adolescentes es una práctica extendida para experimentar su incipiente sexualidad. Lo que muchas veces los motiva a compartir fotos o videos íntimos, es la necesidad de captar la atención de alguien de quien se sienten atraídos, o ganarse la confianza y validación de los demás. Por exceso de confianza o falta de formación, pocas veces, piensan en las consecuencias de este temerario gesto digital. Luego vienen los arrepentimientos: “no me imaginé que las vería tanta gente”, “cómo pudo hacerme esto”, “me juró que no las compartiría con nadie” junto con otras frases cargadas de desilusión y dolor.

El sexting, grooming o la difusión de imágenes íntimas es una realidad con la que conviven silenciosamente, muchos adolescentes que por vergüenza o pudor, no siempre pueden pedir ayuda.

Esta realidad, nos obliga como padres a entender algunas ideas claves:

El configurar cuentas privadas, no evita que los usuarios puedan ser víctimas de sextorsión, chantajes, sexting o acoso virtual.

Cuando se publica una foto en Instagram, se comparte la propiedad de esa imagen con la red social. Se entiende que el usuario comprendió esto cuando aceptó los términos y condiciones al abrir la cuenta. En teoría, usuario y RRSS, comparten los derechos de uso pero se mantienen los derechos de imagen.

El producir material digital íntimo no es ilegal, enviarlo a otros tampoco. El delito está en difundirlo sin el consentimiento explícito de quien aparece en la imagen.

Según la legislación chilena, la sola fotografía o filmación de partes íntimas de menores de edad, no necesariamente puede ser considerado pornografía infantil. Debe existir una intención de excitación.

En Chile, aún existen vacíos legales y legislación atrasada en materia de ciberacoso y derechos de la información digital. Más aún, en las escuelas y colegios, casi no contamos con programas de formación y prevención de riesgos en el uso de tecnologías.

Todos los problemas que se generan en las redes sociales pueden prevenirse, simplemente, pensando antes de publicar. No podemos aceptar ninguna víctima más. Es urgente que tomemos conciencia que; si parte de nuestra vida se da en el mundo digital, los niños deben ser educados para vivir en esta nueva realidad. Debemos hacer todo lo posible para que tu hijo o hija, no sea la próxima víctima.

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