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Burnout, el síndrome de agotamiento que ha traído el teletrabajo y el coronavirus

Carol, madre de dos adolescentes, intenta despegarlas de sus teléfonos para que colaboren con las tareas de la casa. Como no responden, la madre se ve obligada a cortar el internet y las niñas inician un berrinche atacando a la madre, que se ve agotada y para evitar la discusión, cede y vuelve a prender internet.

Juan Ignacio, solía restringir el tiempo en pantalla de su hijo de 5 años, pero durante el tiempo de confinamiento, no lo ha podido lograr dado que necesita tener al pequeño tranquilo para trabajar en casa. Su jornada de trabajo llega a 12 horas al día y su esposa se ha quedado sin trabajo. Pese a ser muy consciente del daño que le provocan las pantallas a su hijo, no se siente capaz de cambiar de estrategia ahora, dado que está agotado. 

La sobrecarga emocional de los padres y madres, el trabajo doméstico y el apoyo de las tareas escolares ha llevado a miles de adultos a un colapso mental. Tradicionalmente, se relaciona el término Burnout al ámbito laboral. La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo cataloga como un fenómeno ocupacional y no una condición médica, que surge como “resultado de un estrés laboral crónico que no ha sido manejado exitosamente”. El burnout parental se define como el estrés crónico cuyos rasgos principales son: el agotamiento emocional, la despersonalización y la disminución del desempeño personal y del cumplimiento de las responsabilidades parentales.

La mayoría de los que sufren este síndrome, evidencian serias dificultades para cumplir con sus obligaciones familiares. Generalmente, estas personas presentaban problemas previos al confinamiento siendo la pandemia lo que empeoró su situación.

Según Moïra Mikolajczak, esta problemática surge a partir de la presión por ejercer una “paternidad positiva” , muy propia de los países occidentales. “No basta sólo con educar a los niños, enviarlos a la escuela y asegurarse de que estén sanos. Tienes que asegurarte de que tus hijos puedan desarrollar su máximo potencial en cada ámbito, que se sientan emocionalmente seguros, competentes, valorados y orgullosos de sí mismos. Esto tiene un costo para los padres”, señala en New Scientist

La conciliación trabajo-familia no es nada fácil. Es probable que todos los padres/madres hayan explotado en algún minuto durante la crianza de los hijos, pero si este estado se prolonga puede tener consecuencias muy negativas tanto en la relación familiar como en la salud mental del resto del grupo.

¿Cómo reconocerlo?

La culpa y el cansancio se apodera de los padres. “No quiero llegar a casa, así evito peleas; “prefiero que vea TV a que me pida ir a la plaza”; “le daré comida chatarra hoy, no me da para cocinar algo saludable”. Son frases que ilustran el desgaste emocional de los adultos frente a la reacción natural que implica el cuidado de los hijos. Este estado de agotamiento, nos obliga a distanciarnos de ellos, para poder evitar sentir más cansancio, irritabilidad o ansiedad.

¿Cómo evitar que nuestro cansancio afecte a los hijos?

La estabilidad emocional de los niños, siempre será consecuencia del bienestar emocional de los padres. Si los adultos están bien, es probable que los menores también. 

“Quiérete a ti mismo”

Evitar el Burnout parental es clave. Estás son algunas ideas que comparten los especialistas para que nuestros problemas personales no afecten a los demás:

  • Entender que estamos viviendo un período extraordinario. La pandemia no será un estado permanente. 
  • Si realmente no puedes más y necesitas descansar, pide ayuda para el cuidado de tus hijos. Aunque sea por unas horas para dormir, salir a distraerse o conversar con alguien sobre lo que te está pasando.
  • Si te sobrepasas con algún hijo, pídele disculpas. Eso le mostrará que te puedes equivocar y valorará la importancia del perdón.
  • Los adultos necesitan estar bien, para poder estar bien para los hijos. Buscar la forma en que nos demos un espacio para reponernos.
  • Necesitas distraerte, compartir la sensación de angustia para que veas que no eres el/la unic@.
  • Cuando te venga la ira, o frustración, aléjate.
  • No es necesario ser tan perfeccionistas con la educación de los hijos. 
  • A veces no es necesario ponernos tantas reglas, podemos flexibilizar una norma hasta que la normalidad vuelva a nuestras vidas.

Vamping: qué es y cómo afecta a la salud de tus hijos

¿Te ha pasado que estás viendo el celular y sin darte cuenta han pasado horas y aún no duermes? Seguro estás pensando que esto hoy es “casi normal”, lo que no significa que sea algo beneficioso para la salud. El Vamping es un fenómeno que se da sobre todo en adolescentes. Es una palabra compuesta que viene del inglés, en la cual se combinan las palabras ‘vampire’ (vampiro) y ‘texting’ (chatear) y se describe como la acción de utilizar aparatos electrónicos durante la noche, ocupando horas de sueño.

Mirar las pantallas antes de dormir provoca insomnio, falta de memoria y concentración en los jóvenes. Afecta la calidad de sueño y el descanso por la luz azul.

La gran cantidad de estímulos que producen las redes sociales, los videojuegos y los servicios de internet, hacen que el cerebro se desregule con facilidad. Esto acarrea consecuencias en el crecimiento, en el aprendizaje y la gestión de emociones principalmente. Esto se da dado a que el uso de pantallas antes de dormir inhibe la producción de melatonina (hormona responsable de inducir el descanso). Esto acarrea consecuencias en el crecimiento, en el aprendizaje y la gestión de emociones principalmente.

Consejos anti-vamping

  • Baja la luz de tu dormitorio cuando se acerque la hora de dormir.
  • Limita la presencia de pantallas en la habitación.
  • Reduce el uso de pantallas al menos dos horas antes de acostarte.

Ver televisión también se considera vamping. Puedes usar filtros para la luz azul de las pantallas, pero no te libra por completo de sus efectos, solo dañas menos tus ojos. ¡Recuerda! siempre lo mejor que puedes hacer para tus hij@s es dar un buen ejemplo…así que ya lo sabes #desconectate. Esto no solo afecta a adolescentes, también a los adultos.


¿Tienes hijo/as que se llevan la pantalla a la cama antes de dormir? ¡Cuéntanos en Instagram tu experiencia y resolveremos tus dudas!

Quitar las pantallas como castigo ¿es recomendable?

“Lo dejé sin ver TV por que no ordenó su pieza” o  Si no comes todo, no jugarás videojuegos”

En las familias, el castigo está muy arraigado como un método de crianza, sin considerar el daño que esta práctica implica en las relaciones familiares. Dado al uso que le dan los niños, niñas y adolescentes a las pantallas, resulta sencillo restringir su uso como medida de castigo, pero, ¿es esto una forma para lograr cambios de actitud en ellos?  

Cuando una niña hace algo equivocado, sus padres reaccionan con un castigo. Esto no es más que una acción dolorosa para la niña, cuyo objetivo es hacerle daño, de manera que  que la próxima vez, cuando tenga la tentación de repetir el error,  lo piense dos veces antes de hacerlo.  Este daño no tiene por qué ser físico, puede ser una privación de privilegios o de una actividad placentera que les guste. A veces puede ser improvisado o injusto, pero a pesar de esto, a veces se mantienen para resguardar la imagen de los padres.  ¿Cómo podemos reemplazar el castigo por métodos más efectivos? 

Si privar el uso de pantallas como castigo, no es algo de verdad formativo que permita a los hijos entender el impacto de sus errores, de nada sirve la medida adoptada. Antes de determinar sanciones, es mejor dar a conocer las consecuencias que acarrean nuestras propias acciones, para que tus hijo/as sepan cuáles son los límites que deben respetar. 

Para establecerlas con lógica y de acuerdo a la edad y etapa de desarrollo de cada hijo, consideremos las 4Rs:

  1. Relacionadas con el hecho mismo: “si hubo desorden, debe ordenar”, “si no comió bien, deberá esperar a la próxima comida”, “ si excedió su tiempo en pantalla, pierde el turno que viene”  
  2. Respetuosas con los hijos(as): las consecuencias nunca deben exponer a los menores a riesgos innecesarios como dejarlos encerrados, solos o faltarles el respeto en público.
  3. Razonables de acuerdo a la falta cometida: hay errores más relevantes que otros, sin duda. 
  4. Reconocidas con anticipación: es recomendable establecer los límites y las consecuencias de las acciones siempre con anticipación y atendiendo al origen mismo del error… “si faltaste el respeto a mamá, debes enmendar ese error disculpándote”, “si te quedaste hasta tarde viendo TV y mentiste sobre esto, enmienda el error que es haber mentido y vuelve a ponerte límites para ver TV”   

Conversemos en familia sobre los límites y las consecuencias de los propios actos (positivas o negativas) y mirémoslo como una oportunidad para aprender de errores. Cuando los hijos se equivoquen, hagamos el ejercicio de revisar juntos sus errores, hacerles ver dónde está el daño causado para enmendarlo y asumir las consecuencias que sus actos conllevan. La coherencia y consistencia de las medidas disciplinarias asumidas en cada familia, son vitales para orientar la educación de los hijos. Cumplir con la palabra empeñada, evita perder autoridad, sin perjuicio que puedan darle otra oportunidad. 


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Organiza el tiempo libre en vacaciones

Añoramos todo el año tener vacaciones y cuando llegan…a veces no sabemos qué hacer con los niño/as en casa. Más aún en tiempos de pandemia.

Si tus hijo/as son menores de 12 años, ayúdales a pensar las actividades de cada día; de acuerdo a sus intereses y necesidades. Explícales la importancia de regular el tiempo que le van a dedicar a cada tarea, poniendo énfasis en la calidad de la experiencia de juego y en el aprendizaje.

Aunque los veas jugando a los bloques o dibujando en una hoja, finalmente lo que tus hijos están haciendo es aprender. De esta manera, ellos y ellas conocen el mundo que los rodea; simplemente a través de los sentidos y de las experiencias que les aporta el juego libre.

Descarga la guía para gestionar actividades infantiles y adáptala a tu realidad. Compártenos tu experiencia o dudas en nuestra comunidad virtual de padres, madres y educadores.

Queremos además invitarte a reflexionar sobre el uso de pantallas en los más chiquititos de la casa. A esa edad, las pantallas les restan un valioso tiempo de exploración y juego que necesitan para desarrollar habilidades como el lenguaje, la creatividad y motivación.

EFECTO DE LA TELEVISIÓN: Esta ubica a los espectadores en un rol pasivo, y eso se traduce en una baja actividad cerebral durante ese tiempo. A su vez, los videojuegos o aplicaciones de celulares generan una sobrecarga emocional. Esto, porque están diseñados con demasiados estímulos, que el cerebro infantil no es capaz de gestionar adecuadamente.

EFECTO DE LOS VIDEOJUEGOS:  El exceso de tiempo en pantallas interactivas puede generar trastornos de ansiedad, alteraciones de la conducta y del sueño. Es por esto que los expertos recomiendan mantener bajo control este tipo de actividades durante la infancia.

Los estudios han demostrado que los menores pueden pasar de 3 a 4 horas frente a una pantalla. ¡Al año corresponde a 121 horas al mes!

Ese valioso tiempo, debemos dedicarlo a actividades que fomenten el desarrollo de la creatividad y el juego propio de cada edad. No le tengas miedo al aburrimiento. Déjales espacio para aburrirse, verás que les dura poco.


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Consejos para elegir los mejores juguetes para tus hijos(as)

Valentina (6) pidió para Navidad un tablet. Ella quiere usar los juegos de Barbie. Su madre insiste que de niña deben usar juegos sencillos que le permitan desarrollar la creatividad y su padre considera que en el tablet también se puede ser creativo.

Es posible que para ti sea entretenido pensar en un videojuego de moda o en una muñeca que habla y responde gracias a su chip de inteligencia artificial, pero debes tener presente que el mejor juguete siempre es aquel que le da todo el protagonismo a los niños y niñas.

Mientras más simple y desestructurado, mejor. Ya que les permite ser creativos y desarrollar habilidades socioemocionales.  

Preparando esta navidad, queremos invitarte a pensar en estos 10 consejos que nos comparte el psicopedagogo Francesco Tonucci para elegir los mejores juguetes para tus hijos e hijas y de paso, explicarte porqué a esta edad, no te recomendamos regalar pantallas.

1. Los aprendizajes más importantes se logran jugando principalmente antes de los 6 años. El juego potencia las capacidades cognitivas, sociales, emocionales y lingüísticas.

2. Si los adultos juegan para entretenerse, los niños lo hacen para jugar. Entender esta diferencia permite valorar más el juego infantil libre.  Ellos no necesitan jugar para entretenerse, sino que necesitan jugar por jugar.

3. Permíteles que tengan algo que contar. Déjalos jugar libremente y que sea una experiencia entretenida.  

4. El juego de calidad no requiere acompañamiento ni supervisión. En la medida que van creciendo, la autonomía permite jugar con menos vigilancia y con otros niños y niñas de la edad. Se espera la compañía de adultos sólo en caso que se justifique.

5. El juego infantil no es evaluable. Jugar es la principal actividad y responsabilidad en la infancia, por lo tanto no debemos criticar sus juegos ni elogiarlos más de la cuenta. Simplemente dejémoslos jugar.

6. No se gana ni pierde cuando se está jugando. La experiencia del juego libre permite lograr aprendizajes variados y enriquecedores. Si convertimos el juego en una competencia, claramente le restamos uno de sus principales valores.

7. Deberían tener pocos juguetes pero buenos, simples y poco protagónicos. Lo que los niños deben anhelar es la experiencia de jugar, no el juguete en sí.

8. Ofréceles tiempo libre y la oportunidad de elegir dónde jugar. El juego en diferentes entornos es más enriquecedor. Puede ser una plaza, el jardín, un dormitorio. Proponles ir cambiando de lugar para jugar.

9. Si quieres sumarte al juego ¡hazlo! Mientras lo pases bien y no sea forzado.

10.  Los juegos son seguros si se usan bien. Enséñales a usar cada juguete y procura que tengan la edad y las habilidades para usarlos de la manera correcta.

El rol de los juegos digitales:

Te habrás dado cuenta que los “videojuegos” y “apps para niños” no se ajustan bien a la definición de juego “libre y desestructurado”, principalmente porque viene predeterminado todo lo que deben hacer en el juego mismo. 

Pese a que pueden tener lindos diseños y atractivos personajes, el rol de los niños y niñas principalmente se limita a dar clics y a entender la técnica para lograr avanzar, lo que no es necesariamente un acto creativo. 

En su mayoría, tampoco facilitan conocer el entorno a partir de una experiencia sensorial ni  a desarrollar habilidades de lenguaje o socioemocionales.  

Seguramente tendrán tiempo de usar las tecnologías en la medida que vayan creciendo, por ahora, déjalos disfrutar su infancia libre de pantallas.  


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La Tercera: Soledad Garcés advierte sobre los trastornos conductuales asociados a la adicción a internet

El problema no es que estén conectados o jueguen, el problema se genera cuando caemos en los extremos. Es por esto que insistimos en el rol de los padres a la hora de regular el uso de pantallas.

No se le puede pedir a una niña o niño que se regule solo, porque no tiene la capacidad biológica de hacerlo. Naturalmente son aún inmaduros para contar el tiempo y para autorregularse. Necesitan rutinas, reglas y límites.

Descubre en este artículo publicado en La Tercera, la explicación que da nuestra directora de por qué el uso de videojuegos como Minecarft y Roblox y las redes sociales generan adicción e intensos estados de ansiedad al estar desconectados.

Sigue estos consejos para reeducar el sueño de tus hijos

Mis dos hijos (4 y 6) tienen mucha energía. Me encanta que sean alegres y creativos. Esta cuarentena ha sido difícil mantenerlos ocupados y concentrados. No se mueven tanto como cuando iban al colegio y me cuesta mucho acostarlos en la noche. Esto me tiene muy cansada. No logro hacer una rutina para dormir. Anita Z.

Si a tus hijos(as) les cuesta dormir, es posible que tengas que “reiniciar” el hábito del descanso. El encierro, la falta de ejercicio, la baja movilidad en tiempos de COVID o el exceso de pantallas, pueden estar jugándoles una mala pasada a muchas familias.

Sigue estos consejos simples para reeducar el sueño de tus hijos(as).

  • Apaga pantallas al menos 1 hora antes de iniciar tu descanso: Al ponerse el sol cada día, nuestro cerebro percibe menos luz, lo que activa la producción de melatonina para inducir el sueño reparador. Si antes de dormir, vemos televisión o usamos el teléfono (u otro dispositivo) la luz de la pantalla se encarga de activar en nuestro cerebro la orden de despertar, porque “hay luz de día”.  El sueño se puede verse alterado o bien, el insomnio se instala bloqueando el merecido descanso.

  • Prepara la hora del sueño con rutinas: es necesario que antes de dormir, se asocien estímulos que ayuden a los niños(as) a prepararse para el descanso. Puede ser la lectura de cuentos, una conversación para revisar cómo estuvo el día, comer algo suave, un baño tibio o bajar la luz de la pieza antes de dejar oscuro. Cuidado con escoger actividades que terminen por “activar” a los niños en vez de tranquilizarlos.

  • Permite gastar las últimas energías: La adrenalina es la energía que nos permite correr y movernos a diario. Si no “gastamos” esta reserva de energía que tenemos en los músculos, no podremos descansar correctamente. Por esta razón, antes del anochecer, permite que los niños(as) quemen sus últimos cartuchos de energía con una corrida o simplemente, saltando a la cuerda. Cuida que este ejercicio sea sencillo para evitar que se vuelvan a energizar.

Claves para organizar el consumo de televisión en casa

consumo tv

“Tras una conversación familiar, acordamos dejar las películas para el miércoles en la tarde. La película la elegimos los domingos entre todos. Nos propusimos que sea siempre una película que enseñe algo y que no sea violenta o con escenas de adultos.  Ha resultado bien porque es un recreo a media semana. Tratamos de hacer una comida distinta ese día y esperamos que lleguen todos. Tuvimos que organizar las tardes con otras actividades. No fue fácil cambiar la rutina, pero el sólo hecho de saber que no pueden ver televisión más que el fin de semana y el miércoles nos ayuda mucho. Ya no tenemos esa discusión eterna que me agotaba “apaga la televisión, vayan a jugar” y los he visto más tranquilos.”

 Ana María, 32. Años, Viña del Mar.

En tiempos de pandemia, los padres y madres reconocen que los tiempos frente a pantallas han aumentado. Dado a que una buena parte de la programación televisiva está marcada por películas o series con abundantes contenidos violentos y poco educativos, ahora más que nunca, tenemos que conocer las razones que hacen necesario regular los tiempos de pantallas.

Por qué es necesario regular el uso de la televisión

Ver televisión ubica a los espectadores en una actitud pasiva, donde sólo ven y escuchan. Varios estudios demuestran que la actividad cerebral, baja considerablemente al ver televisión.

Existen múltiples investigaciones que desde los años 80, de manera transversal; nos muestran que cuando los niños, niñas y adolescentes ven más de 3 horas de televisión al día, pierden sensibilidad frente a la violencia tanto en la televisión como en la realidad. Otro de sus efectos es que restan capacidad de empatizar con las víctimas de la violencia y existe mayor probabilidad que tengan pensamientos y conductas agresivas.

La necesaria tarea de organizar el consumo de TV

¿Cómo podemos organizar el consumo de televisión en casa?

Compartimos algunas ideas para que puedas convertir los momentos televisivos en oportunidades de aprendizaje para tus hijos(as).

  1. Selecciona las películas de la semana revisando su calificación y temática. Arma un calendario de películas visadas por ti u otro adulto de la familia.
  2. Evita las películas que promuevan violencia.
  3. Conoce qué motivos tienen tus hijos(as) para ver las películas que les llama la atención. Esto te permite orientarlos mejor.
  4. Prioriza las películas, documentales y series que muestran escenas de la vida real, hechos históricos, o presentan realidades que se viven en otros lugares del mundo. 
  5. Selecciona películas que inspiren a tus hijos(as) y les permita construir ideales y reconocer los valores (Intensamente, UP, Perdidos en el espacio, Vuelta a casa, Una Pisca de magia, Ugglydolls, La guardia del león, Elementary, entre otras).
  6. Conversa sobre lo que vieron en la película. Pídeles que reconozcan las escenas que les gustaron, que les provocaron emociones positivas y negativas y que expliquen algunos argumentos de la trama. Invítalos a pensar en lo que han visto para que construyan su propia mirada. 
  7. Coordina con otros padres y madres del curso, la creación de una lista colectiva de películas recomendadas para que puedan ir promoviendo entretención de calidad.
  8. Evita que el uso de televisión sea todos los días. Organiza horarios y días para esta actividad. El uso de la televisión es mejor que se oriente para aprender y no para aplacar el aburrimiento o rellenar una hora del día.

Cada familia puede evaluar qué tipo de programación va a entregar a sus hijos(as) de acuerdo a sus edades. Para esto, debemos tener claridad respecto de la programación televisiva que aporta en su desarrollo y lo que puede significar un retroceso o mal ejemplo. 

La decisión de una familia puede impactar en todo el grupo de compañeros(as) de curso. Por esto, es importante promover un diálogo entre padres y madres apoderados que permitan apoyarse en el desarrollo de buenas prácticas para aprovechar el tiempo libre y evitar el sedentarismo.

Logra acuerdos de curso para educar juntos en el uso de pantallas

“Mi hija no tiene celular, recién cumplió 9 años. Casi todo su curso tiene. Me complica que a veces queda fuera de conversaciones con  sus amigas que juegan Roblox o usan TIKTOK.”

¿Te hes familiar esta situación?

¿Cómo lograr acuerdos de curso para educar juntos en el uso de pantallas?

Si lograste buenos acuerdos para el uso de pantallas en casa y las aguas ya se han empezado a calmar; de a poco empezarás a ver a tus hijos(as) entretenidos con otras actividades fuera de línea. ¡Felicitaciones!  tus habilidades parentales quedaron a la vista.

Pero, ¿qué pasa cuando las familias del curso, no tienen las mismas reglas para sus hijos(as)? en ese caso, no queda otra que unir fuerzas y promover los acuerdos básicos de autocuidado que integren a todo el curso.

Aquí te entregamos 7 ideas para lograr acuerdos de curso y educar juntos en el uso de pantallas:

  1. Recojan las experiencias, las preocupaciones y la información que necesitan conocer sobre el uso de pantallas en el curso. Para esto, puede usar cuestionarios en línea o hacer una reunión de curso. ¡Todo vale!
  2. Identifiquen los riesgos y beneficios que tienen las pantallas a la edad de tus hijos(as). 
  3. Pidan apoyo a los profesores(as) jefes o al equipo de orientación del colegio.
  4. Juntos establezcan los puntos de encuentro básicos para lograr acuerdos de familia que tengan como objetivo promover el Equilibrio Digital de los niños(as)
  5. Establezcan los acuerdos básicos (pocos, concretos y bien fundamentados). 
  6. Busquen fundamentar cada acuerdo sugerido con la bibliografía o evidencia que respalde la decisión tomada. 
  7. Dejen un registro escrito de los acuerdos logrados y compartan luego entre las familias del curso. 

¡Viva la libertad! Si alguna familia no quiere adherir a los acuerdos, pídales que sean respetuosos con las familias que si logran sumarse a los acuerdos. 

Te deseamos mucha suerte en este desafío y cuéntanos si logran unir a la comunidad de curso en torno a los acuerdos de curso: lograr el Bienestar Emocional y Equilibrio Digital.

Vamos por una infancia libre de riesgos y  familias más unidas. 

Cómo conseguir que el uso de una pantalla no sea una pelea familiar

“Vivimos con mis dos hijas en un departamento sin jardín. Intentamos llevar a las niñas a la plaza en las tardes, pero no siempre nos resulta. Ellas usan sus juguetes y les organizamos rutinas de actividades que buscamos variar cada semana. Algunos días les ponemos películas y les dejamos jugar con apps en el celular un rato. A una de mis hijas le da rabia que le quitemos el teléfono pero a la más grande no le importa mucho porque le gustan más las manualidades que las pantallas. Me cuesta un poco lidiar con esto, pero he tratado de quedarme con ellas jugando y disfruto mucho los juegos que eligen. Si puedo juego con ellas o se quedan a mi lado. Hemos tratado de limitar el tiempo, haciéndoles ver que los juegos digitales son una actividad más entre muchas otras“.  Lidia, 34 años, Santiago.

A los niños y niñas les gustan las reglas y el orden, ya que los hace sentirse seguros. Para fortalecer el desarrollo de su conciencia moral, es necesario que tengan límites claros y que comprendan las consecuencias de las acciones positivas y negativas.  Para que cumplir las reglas sea posible, también es necesario que entiendan la razón de ellas. Pese a que a la mayoría de los niños y niñas les gustan las reglas y valoran el orden, ¿porqué les cuesta tanto respetar los tiempos de pantalla? Ya en el año 2016, según la organización Action for Children, reconocía que a 1 de 4 padres, les cuenta más limitar el uso de dispositivos electrónicos que hacer cumplir otras reglas como hacer tareas o cumplir la ayuda en casa[1]. Claro está que al igual como les gusta tener reglas y sentir la satisfacción de haberlas cumplido, también les gusta tener sus propios planes, sobre todo cuando es un momento entretenido

Para regular el uso de las tecnologías y evitar las batallas familiares, es importante saber que no todas las pantallas generan el mismo efecto en los hijos(as), y que hay que supervisar el tipo de contenido con el mismo ímpetu que el tiempo de conexión. El definir límites de acceso a pantalla, ayudará a establecer rutinas que equilibren las actividades diarias y su desarrollo se verá fortalecido en la medida que las actividades que realizan les permitan desarrollar alguna habilidad como la creatividad, el baile, el canto, entre otras. Uno de los criterios más importantes que plantean los expertos, es promover el uso de pantallas para actividades donde los niños(as) asuman un rol activo y creativo. Juegos de mesa como ajedrez o solitario, puzles, cuentacuentos, karaoke, video-baile, aplicaciones para el reforzamiento escolar, películas que muestran diferentes realidades del mundo o inspiren valores, pueden ser un aporte al desarrollo de nuestros hijos(as). Este aporte, claramente debe ser guiado por los adultos para convertirlo en una oportunidad de aprendizaje y será complementario al aprendizaje que se vive en experiencias reales como la lectura de libros y el armado de puzles de madera. Las actividades digitales no reemplazan a las actividades físicas, y pueden desarrollar diferentes habilidades en la versión digital que en la acción real, como sucede con la lectura digital y en papel. 

¿Qué haces para regular el uso de las tecnología en tus hijos?

Cuando te enfrentes a la oportunidad de dar acceso a las pantallas a tus hijos(as), evalúa si tienen la edad y madurez suficiente para usarlas de manera positiva. Pregúntate qué objetivo cumplirá su uso y qué riesgos puede implicarles. A su vez, evalúa si tienes la disposición de supervisarlos y velar por el cumplimiento de los límites que has determinado.

Recomendaciones sobre el tiempo de conexión:

  1. Algunas consolas o dispositivos cuentan con temporizador programable que se apaga una vez cumplido el plazo.
  2. Restricciones de wifi: algunos módems permiten bloquear la señal a algunos dispositivos a una determinada hora. 
  3. Determina un lugar para dejar los aparatos tras la hora de uso y poder así recargarlos o permitir que lo use otro miembro de la familia. Esto ayuda a evitar las peleas para sacar las pantallas del dormitorio.
  4. Avísales unos minutos antes del fin de su tiempo en pantalla, que ya le queda poco…esto les permite anticiparse y preparar el cierre del juego, evitar pasar a una nueva ronda o despedirse de sus amigos.
  5. Ten a mano un horario o calendario para registrar las actividades del día, incluidas las actividades digitales. 
  6. Si observas que tus hijos(as) se ponen ansiosos, se exaltan, o pelean cuando están frente a una pantalla, plantéales que deberán cesar la actividad porque les está afectando su bienestar emocional. 

Es prudente usar sistemas de apoyo para limitar el tiempo en pantalla de tus hijos(as), pero cuidado con delegar la responsabilidad que esta tarea implica. Padres y madres somos los reguladores Nº1. El proyecto de Política de Medios de la London School of Economics, determinó que hay padres que prefieren limitar el tiempo en pantalla usando aplicaciones o temporizadores mientras que otros, prefieren las estrategias formativas como hablar con ellos sobre el uso de las pantallas, explicar sus riesgos y beneficios. El proyecto evidenció que los padres que combinan ambas posturas, logran educar hijos que comprenden mejor los beneficios y retos que conlleva el mundo digital. El proyecto evidenció que las estrategias restrictivas evitan riesgos a corto plazo, pero limita las oportunidades que ofrecen las tecnologías a largo plazo.

Compartir el tiempo en pantalla será sin duda una excelente opción. Muéstrales interés en conocer lo que hacen, en sus gustos e intereses. Juega con ellos y convierte las actividades digitales en una oportunidad para conocerlos mejor. Aprende a interactuar con ellos, no te limites sólo a controlarlos. 

[1] (2016) Encuesta de la organización benéfica Action for Children. Disponible en https://www.actionforchildren.org.uk/blog/ ¿Cómo se establecen estas restricciones?

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