“Prefiero hacerme el loco, ya no quiero desgastarme más pidiéndoles que apaguen el teléfono, o que dejen de comer en clases. Prefiero quedarme con los que quieren aprender porque ya no puedo más. Nunca pensé en llegar a esto, no imaginé que podía llegar a no importarme lo que hicieran mis alumnos, pero la verdad es que no doy más. Si les quito el teléfono, llegan los apoderados a reclamar, si abordo un problema entre estudiantes, me reclaman que “porqué me meto en esto…”. Es difícil ser profesor hoy”. Josué, 54 años. Quilpué.
Los NO negociables de las redes sociales en adolescentes
“Pensé que darle un celular a mi hijo de 12 años era inofensivo, hasta que descubrí que pasaba horas hablando con desconocidos y viendo contenido inapropiado. No tenía idea del alcance de las redes sociales. Ahora, me sentí con la necesidad de poner límites claros y supervisión, para que él esté más seguro y yo