fbpx

Soledad Garcés en entrevista a El Mercurio: “A los padres les importan más que a sus hijos las tareas en cuarentena”

Queremos seguir apoyando a los profesores que han tenido que cambiar sus estrategias para educar en forma online. No ha sido fácil. Es por esto, que seguimos entregando recomendaciones y orientaciones a los docentes y colegios para adaptar las clases al mundo digital.

El diario El Mercurio, en su sección Cuentan Cómo del cuerpo de Reportajes publicado el domingo 19 de abril hizo una entrevista a Soledad Garcés, directora de nuestra institución. Entre las preguntas que le hicieron tienen relación con las clases online, el rol de los profesores, colegios y padres en este desafío de educar en cuarentena.

Revisa también los tips que entregó nuestra directora para sacar mayor provecho a las clases online, nota publicada en Infogate.

Nota El Mercurio: Soledad Garcés aconseja a los padres a cómo educar a sus hijos en el uso de pantallas

No temer a poner reglas, intentar generar conversaciones en vez de sermones y preocuparse no solo de evitar los malos ejemplos, sino de potenciar los buenos, son sugerencias para quienes desconfían de la tecnología en manos de los niños.

En estos días que los niños y jóvenes deben educarse en casa, haciendo uso de un dispositivo tecnológico y de internet, los padres pueden presentar una mayor ansiedad porque sus hijos se verán expuestos a los peligros que hay en el mundo virtual. Pero, frente a esto, ¿cuál es el rol de los padres? ¿qué recomendaciones son necesarias para evitar que se vuelvan adictos a las pantallas? ¿qué ejemplos deben dar los padres? Revisa la nota publicada hoy lunes 6 de abril en la sección de Educación de El Mercurio. 

 

 

La ciencia lo dice: no hay que demonizar el uso de las pantallas en niños y adolescentes

Que cada minuto de internet puede comprometer el bienestar de niños y adolescentes es una creencia que se populariza a medida que crece el debate y el estudio sobre el tiempo que dedican las nuevas generaciones al uso de dispositivos móviles.

Pero un creciente cuerpo de investigación sugiere que el miedo a las pantallas no se justifica, al menos por ahora. Esto, porque la evidencia por la relación entre estar conectado y la salud mental de los menores aún no es sólida.

“El pánico no está justificado” dice a “El Mercurio” Andrew Przybylski, director del Instituto de Internet de la Universidad de Oxford (Reino Unido), quien estudia el tema.

“Hay buenas razones para ser críticos y escépticos sobre el papel de las empresas tecnológicas en la vida de los jóvenes, pero las preocupación extrema por las pantallas o los teléfonos inteligentes aún está fuera de lugar”.

Przybylski, quien ha publicado varias revisiones sobre los estudios disponibles, explica por qué: “Básicamente, nuestra investigación indica que no hay un efecto claro en absoluto. Esto podría deberse a que la tecnología no afecta a todos los adolescentes de la misma manera”.

Uno de los estudios más recientes se publicó el mes pasado en el Jorunal of Child Psychology and Psychiatry. En él se analizaron 40 investigaciones que habían examinado el vínculo entre las redes sociales, la depresión y la ansiedad en los adolescentes. La conclusión fue que ese vínculo es muy pequeño e inconsistente.

El trabajo se dio a conocer varias semanas después de que Amy Orben, investigadora de la Universidad de Cambridge, publicara un análisis que llegó a conclusiones similares.

Según Orben, si bien es cierto que varias investigaciones arrojan niveles de bienestar relativamente bajos en los jóvenes que informan un mayor uso de las redes y celulares, la mayoría de los estudios se basan en una pequeña muestra de participantes, sus hallazgos no indican una relación fuerte y sus conclusiones pueden estar hechas en base a ruido estadístico.

“Creo que no se justifica para nada la relación del miedo, porque la evidencia sobre los perjuicios de la tecnología en los jóvenes aún no es tan fuerte” comenta Orben a “El Mercurio”.

“Nuestros estudios han hallado una relación muy pequeña y poco significativa entre quienes usan mucho redes sociales y se sienten mal de ánimo, pero además hemos encontrado que quienes ya se sienten mal usan mucho las redes, entonces no sabemos si los jóvenes ya están con problemas que los hacen refugiarse en internet”.

Prestar atención

La investigadora admite que muchos padres pueden estar confundidos sobre la contradictoria que ha sido la ciencia al respecto.

“Por ahora, algo que me parece crucial es estar atento a que están viendo (en internet) los niños y jóvenes, porque no es lo mismo pasar veinte minutos hablando por Skype con la abuela que viendo contenido suicida”.

Andrea Aguirre, psiquiatra infanto-juvenil de la Clínica Universidad de Los Andes, concuerda en que culpar a la tecnología de cuadros depresivos y ansiosos es presurado.

“Efectivamente faltan estudios, porque el tema tecnológico lleva unos treinta años, pero para poder probar causa y efecto, hace falta más tiempo y mayor evidencia”, dice Aguirre.

Según agrega no hay una relación bien establecida entre usar demasiado celular y tener problemas de salud mental: “Hay un contexto y puede ser que algunos tengan cierta suceptibilidad a la depresión o antecedentes familiares, a lo que hay que estar alerta”.

María Soledad Garcés, directora de la Fundación para la Convivencia Digital, coincide en que el temor no se justifica, pero opina que el extenso uso que hacen los niños y jóvenes de la tecnología, requiere ´estar alerta´”. 

Junto con Aguirre, Garcés comenta que cada vez hay menos evidencia de que los dispositivos móviles pueden ser muy adictivos. Desde la neurociencia, explican, se ha visto que el uso de pantallas interactivas impulsa la liberación de altas dosis de dopamina, un neurotransmisor asociado al placer y a la motivación, lo cual podría llevar a conductas adictivas. 

Para ambas, la palabra clave es educación, que pasa por establecer límites y conversar sobre los peligros que hay internet. 

Es algo que le ha funcionado a la profesora Jessica Escobar. Hoy sus tres hijos (11, 13 y 15 años) manejan sus propios celulares y el hecho no se ha convertido en un problema, dice.

“Yo los dejo usar los teléfonos porque veo que los ayuda no solo a estudiar, si no también para formar su personalidad por ejemplo en Tik Tok (a través de la publicación de videos de comedia o baile), o simplemente conectarse con los amigos”.

“Pero yo educo y pongo ciertas reglas, como en horarios en los que no se pueden usar el celular” cuenta Escobar.

Y añade: “También conversamos sobre la gente que busca hacer daño en internet y planificamos actividades en familia con descanso en tecnología. Yo veo que eso les ha servido para autorregularse”.

Publicado en: Sección Vida, Ciencia y Tecnología, “El Mercurio”

 

 

Entrevista a Soledad Garcés en reportaje de Revista Sábado

revista-sabado

Los colegios de mujeres tienen muchos más problemas de redes sociales que los colegios de hombres. Ellos tienen más problemas con la adicción a los videojuegos, y todo lo relacionado con difusión de pornografía y contacto con desconocidos. En las niñas, el 90% de los problemas son derivados de redes sociales, del cyber bullying, el hackeo de cuentas y acceso a contenido inadecuado, explica Soledad Garcés, directora del programa de convivencia digital y a cargo del diplomado en gestión del clima y convivencia escolar en la Universidad de los Andes, y asegura que solucionar un caso de cyberbullying es sumamente complejo.

Leer reportaje completo en Revista Sábado

Entrevista a Soledad Garcés en Revista Ya sobre cyberbullying

Revista ya

Entrevista a Soledad Garcés en este interesante reportaje de Revista Ya de El Mercurio sobre “Los nuevos códigos del acoso digital 24/7”.

La violencia en internet entre escolares, donde los victimarios operan silenciosamente, va en alza en Chile. En 2017 se hicieron 148 denuncias. En el primer trimestre de este año ya van 14. Expertos explican cómo enfrentar este ciberacoso. Sigue leyendo.

Sexting: “El dolor de cabeza de adolescentes, padres y profesores”

reportaje sexting El Mercurio

Hace un mes, Soledad Garcés recibió un llamado del director de un colegio del sector Oriente de Santiago. Sonaba preocupado. “¿Qué hago con esto?”, le preguntó. El se refería a un “juego” que cada vez se repite mas entre los jóvenes y que Garcés conoce bien: breves videos en los que jóvenes se graban practicando sexo oral, pero con rostro cubierto, para subirlo en redes como Snapchat o Instagram. Creen que así no podrán reconocerlos.

Lee artículo completo en El Mercurio.

Open chat
¿Necesitas ayuda?
¡Hola!, somos el equipo de Fundación para la Convivencia Digital. Cuéntanos, ¿cómo podemos ayudarte?