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¿A qué edad se recomienda entregar un teléfono celular a un niño(a)?

Recibimos a diario preguntas de padres inquietos por los desafíos que implica el mundo digital en la crianza hoy en día y una de las preguntas más recurrentes es “a qué edad debo darles un celular”. 

Para responder esta inquietud, es necesario aclarar que un teléfono no es un juguete y que entregar uno es un gesto que debe pensarse desde la realidad de cada hijo(a). Para ayudarte a aclarar esto te compartimos a continuación algunas preguntas para que, al responderlas, puedas tomar mejores decisiones a la hora de enfrentarte a esta realidad.

¿Para qué necesita mi hijo(a) un teléfono celular?

– Haz una lista con las necesidades reales que tiene tu hijo(a) y que pueden ser resueltas exclusivamente al disponer de tu teléfono de uso personal.

¿Necesita un teléfono celular con internet o sólo para llamadas?

– Verifica que las necesidades que justifican el uso de un teléfono celular requieren realmente conexión a internet.

¿Cuáles son los riesgos a los que se puede enfrentar al disponer de un teléfono celular de uso personal con acceso a internet? ¿los conocemos? ¿sabemos cómo reaccionar ante estas situaciones?

– Enumera y describe los riesgos más comunes en el mundo virtual siguiendo las siguientes sugerencias:

  • Problemas derivados del exceso de conexión como adicciones o trastornos de conducta. Por ejemplo: Desregulación del sueño.
  • Problemas derivados del contacto con terceras personas (ciberacoso, violencia digital, suplantación de identidad, acoso sexual en línea, u otros)
  • Problemas derivados del contacto con contenidos inadecuados como pornografía, contenido basura o violencia explícita.

¿Estamos dispuestos como padres a autorizar el uso de redes sociales, pese a que la edad mínima para esto son generalmente los 13 años?

– Una de las mayores motivaciones para tener un teléfono celular es poder acceder a las redes sociales y videojuegos. Es recomendable que antes de dar acceso a un dispositivo a tus hijos(a), conversen sobre este punto y revisen la edad mínima de uso para cada red social y el la clasificación de contenidos y edad sugerida para juegos en línea.

A su vez, es necesario que exista conciencia del potencial daño que puede tener el uso de redes sociales y videojuegos en menores de edad, dado que su cerebro está aún en desarrollo y este tipo de actividad digital impacta negativamente si no es regulado.

¿Qué adulto de la familia estará a cargo de supervisar su uso y acompañar al menor en sus primeros años?

– Es recomendable que durante un tiempo, los menores estén acompañados de un adulto que les enseñe a cuidar las claves, a evitar la sobreexposición de la vida personal, a regular el tiempo de uso y a darle un uso adecuado al teléfono fomentando la autoregulación y educación digital.

¿Comprende mi hijo(a) las reglas de uso que existen en el colegio y que existirán en casa para su uso?

– Antes de entregar un teléfono celular es importante conocer las reglas y normativas que existen en el colegio para su uso y conversar respecto de las acciones que son permitidas y las que no. Especifique las consecuencias que conlleva el mal uso del dispositivo y sus aplicaciones.

¿Mi hijo(a) tiene la capacidad de seguir estas reglas?

– Independientemente de la concientización de las normas que existen en el colegio y en casa, y de la edad y necesidad que tu hijo(a) manifiesta respecto al uso del teléfono celular, es necesario revisar si tiene la capacidad de regularse en su uso y si existe el riesgo de afectar su bienestar emocional.

¿Cuáles son los beneficios que mi hijo(a) va a conseguir al tener un teléfono celular? ¿Existen otras maneras de lograr estos beneficios?

– En ocasiones es posible reemplazar algunas actividades que se realizan en el teléfono celular con otros dispositivos que no los pone en riesgo y que permiten de igual manera responder a la necesidad que se plantea. Por ejemplo: puede usar el teléfono fijo para hablar con sus familiares.

¿De qué manera lograremos acuerdos en el cumplimiento de  las normas de uso del teléfono celular?

Deje por escrito las condiciones que se van a acordar para el uso del teléfono celular.

¿Qué responsabilidades y cuidados conlleva el uso del teléfono celular?

Determine por escrito las responsabilidades y cuidados que implica tener un teléfono a cargo. A su vez, especifique qué motivos existen para que el teléfono se requise.  

¿Quieres resolver el asunto de la mejor manera?
Te invitamos a descargar el acuerdo padres e hijos(as) para el uso del teléfono celular.

Conversamos estos y muchos otros temas en los talleres para familias y educadores. Inscríbete en el que más te interese aquí https://convivenciadigital.cl/talleres-online/

Estar en pandemia no es excusa para descuidar el desarrollo infantil

“Desde que empezó la pandemia, mis hijos (8 y 6 años) no han ido al colegio. Vivimos en un departamento pequeño y estamos en modo “teletrabajo”. Los dejo viendo TV en la mañana o en sus clases en línea. Por la tarde, usan el tablet y así me dejan hacer otras cosas y trabajar. Los noto ansiosos, peleadores y aburridos. Vemos que las pantallas no les hace bien, pero siento que no tengo alternativa. ¿Qué daño les puede hacer ver TV y usar el tablet?”

Debemos de comprender que el estar en pandemia no es excusa para descuidar el desarrollo infantil. Pero sin duda, se nos hace difícil….Necesitamos organizarnos mejor para estar más dispuestos a proteger la salud mental de los hijos(as).

La gran cantidad de estímulos que generan las actividades digitales, activan el circuito de recompensa cerebral, logrando que el cerebro eleve los niveles de la hormona dopamina, responsable de hacernos sentir placer y empoderamiento.

Los estímulos más comunes son los likes, comentarios, premios, mensajes, cantidad de seguidores, entre otros.

El estar en modo “placer” por largas horas termina siendo una situación de estrés para ese cerebro que está en desarrollo. A su vez, el estrés desencadena una reacción llamada “ lucha o huida “ consecuencia de la hiperexcitación, o respuesta de estrés agudo.

Esta reacción es una respuesta fisiológica ante la percepción de peligro. Si bien los usuarios pueden estar jugando muy entusiasmados, su cerebro está bajo gran presión y sobreexcitación. Ese estado afecta profundamente sus funciones, alternándose la regulación de emociones. Es posible evidenciar ansiedad, problemas de sueño, pataletas y trastornos de conducta cuando se priorizan las actividades digitales en edades tempranas.

Para resetear el cerebro de un niño que tiene muchas horas de actividad digital, se recomienda planificar junto con un adulto los tiempos de ocio y entretenimiento de la semana, dejando claros los tiempos de actividades digitales. En lo posible, deben ser muy pocos, no todos los días y siempre con un “objetivo” concreto, por ejemplo:

“Vamos a ver el fútbol” o “vamos a ver una película juntos”.

No es recomendable usar las pantallas para llenar el tiempo o para calmar emociones como la tristeza o pasar el aburrimiento. La recomendación es anticiparse, llenar de actividades infantiles cada día, dejando tiempo libre para leer, armar bloques, jugar solos o con otros, hacer manualidades, e incluso para aburrirse.

Es super importante que los mismos niños entiendan el daño que se están causando al estar mucho rato conectados y lo necesario que es para su desarrollo, el hacer actividades fuera de línea.

Usa este contrato para establecer acuerdos sobre el uso de videojuegos

Los videojuegos pueden ser una actividad muy entretenida y desafiante para todas las edades. Sin embargo, así como ayudan a desarrollar algunas habilidades motrices o de pensamiento, a su vez, pueden implicar riesgos como todas las actividades del mundo digital.

Una buena parte de los videojuegos está diseñado para que los(as) usuarios(as) vivan experiencias excitantes. Dado a la enorme cantidad de estímulos interactivos que contienen, activan el circuito de recompensa y placer en el cerebro. Esto hace experimentar emociones muy extremas que pueden llegar a generar trastornos de ansiedad o desórdenes conductuales.

¿Cómo puedes regularlo? A continuación, te compartimos un contrato entre padres e hijos(as) que sirve para establecer acuerdos en relación al uso de videojuegos.

Según el reporte “Los fenómenos mundiales de internet” (Sandvine, Estados Unidos) los videojuegos online, los contenidos transmitidos por streaming y las redes sociales han concentrado el 80% de tráfico en internet a nivel mundial.

En relación a este último dato, es fundamental que las familias tengan presente que sus hijos se exponen a situaciones de peligro cuando visitan o juegan videojuegos online inapropiados para su edad, establecen relaciones con desconocidos(as) o navegan en internet sin la supervisión de un adulto.  Es por esto que antes de dar acceso a los videojuegos, debes regular su uso. No hacerlo puede afectar el desarrollo de tus hijos(as).

Recomendamos pasar un rato jugando con los(as) niños(as) y observar sus experiencias antes de firmar el contrato. Comparte con ellos(as) lo que han aprendido y aprovecha esta instancia para conocerlos(as) mejor. Procura que tu hijo(a) entienda que esto es parte de tu rol como madre o padre. Cuida ser un buen ejemplo y acompáñalos(as) cada vez que acudan a los videojuegos.

Averigua con este video si las apps para tus hijos son educativas o no

¿Has buscado apoyo en la tecnología para reforzar el aprendizaje de tus hijos? En esta cuarentena, muchos papás han recurrido a herramientas digitales para hacer las tareas en casa. ¿Eres uno de ellos? Revisa el siguiente video que hizo Soledad Garcés, directora de nuestra institución, donde explica y responde a la pregunta: ¿Las apps tienen el rol educativo?

Papá, mamá: Todo lo que debes saber del videojuego Roblox

“Mi hija no usaba muchas pantallas. Un poco de Youtube desde mi celular casi nada más. Algunas niñas de su curso  usan mucho TikTok e Instagram. En el colegio, empezaron a usar Google Classroom y las niñas descubrieron los chats de GoogleMeet. Se pusieron a conversar entre ellas y se masificó el uso de Roblox en pocos días. Inicialmente, unas pocas niñas lo usaban y motivaron al resto a jugar en línea. Lo usan ahora para conversar cuando no tienen acceso a GoogleMeet. En realidad me dijo que era un juego como Lego y acepté descargarlo. No lo encontré malo. Pero esta semana vi que se conecta con harta gente que no conoce y cada vez que queremos que lo apague, es una pelea…pasa harto rato jugando. Hace cosas lindas eso sí…Ahora todo el curso juega, y si se lo quito, va a ser la única que va a quedar fuera. No quiero que la excluyan, pero me preocupa que se exponga a peligros en estos juegos online. Me da miedo que le pase algo que no me entere y que le haga daño”. 

Jasmín, mamá de Andrea (9 años).

¿Qué es Roblox?

Roblox lleva más de una década en el mercado y no acapara titulares ni grandes menciones en la prensa pero se ha vuelto un éxito rotundo y no para de crecer en audiencia infantil. 

Esta plataforma de entretención que a su vez, permite que los usuarios diseñen sus propios juegos  en línea. Es diferente a Minecraft o el controvertido Fornite, ya que ofrece una interfaz mucho más infantil. Es posible que en niños menores de 6 años, Roblox sea una puerta de entrada a la sociablización digital debido a su gran popularidad en menores de 10 años.

¿Qué  hace tan atractivo a Roblox?

Las características de Roblox que lo hacen muy llamativo son:

  • Este juego permite jugar con otros y a su vez, interactuar como una red social.
  • No pone barreras de entrada como edad u otros requisitos, lo que facilita su ingreso sin mayor problemas para niños y niñas. 
  • Cuenta con el apoyo de algunos famosos youtubers que van animando a su audiencia a votar y valorar algunos mundos virtuales creados por los mismos usuarios.
  • Dispone de cientos de miles de juegos para interactuar, por lo que casi es imposible repetirse una experiencia de juego.

¿ Por qué puede ser riesgoso Roblox?

Efectivamente, como todos los juegos online en línea, los menores se exponen a los riesgos propios del mundo digital. Algunos de estos son:

  • Trastornos conductuales asociados a la adicción a internet
  • Estados de ansiedad cuando se está desconectado
  • Problemas derivados del contacto con otras personas 
  • Acceso a contenidos inadecuados. 

Es posible configurar el control parental y desactivar las funciones sociales de la plataforma. Si bien la aplicación cuenta con bastantes medidas de seguridad, siempre es posible que se infiltre contenido inadecuado o sea usada por adultos malintencionados. Si buscas en Google, verás algunas noticias que hacen ver los riesgos de Roblox. Estos son ya comunes y transversales a prácticamente a todos los videojuegos.

¿Cuánto tiempo es recomendable jugar Roblox?

Como todas las aplicaciones digitales, resulta conveniente regular el acceso de menores ya que su uso excesivo puede causar trastornos en su desarrollo.

La Asociación Pediátrica Americana sugiere en su sitio web que el tiempo dedicado a los videojuegos sea acotado y no todos los días para que los menores tengan tiempo para desarrollar otras actividades de entretención fuera de línea. Es muy importante cuidar los tiempos destinados para descansar, hacer tareas escolares, cumplir con las responsabilidades domésticas y escolares, entre otras.

Esto implica que el tiempo de juego debe ser limitado y siempre supervisado por adultos. 

¿Cómo puedo evitar los riesgos de Roblox para mis hijos?

Simplemente, juega con ellos, intenta entender la experiencia que viven y conversa sobre los motivos que los mueve a conectarse con sus amigos. Explícales que es necesario ponerse límites de tiempo para así, poder aprovechar otras actividades que son necesarias para el desarrollo de la infancia. Explícale que el control parental tiene como objetivo protegerlos y que en la medida de lo posible, deberás estar cerca de ellos cuando dedican jugar. 

¿Cómo evitar que mi hijo(a) sea excluído(a) por no jugar Roblox?

Cada familia tiene el derecho de educar a sus hijos de acuerdo a sus ideales, por lo que si los padres o madres estiman que sus hijos no están preparados para los juegos en línea o no son beneficiosos para su edad, están en todo su derecho de restringirlos. Es posible conversar sus razones con otros apoderados del curso y ver la posibilidad de lograr acuerdos entre la comunidad siempre teniendo el foco puesto en el bienestar infantil. Intenta reforzar en tus hijos e intereses diferentes para que ocupe su tiempo de manera entretenida. Refuerza en ellos la importancia de valorar las amistades por su valor personal y no por el tipo de juego que prefiere. 

Soledad Garcés, directora de nuestra institución, afirma: “No avalaría ningún tipo de videojuegos en menores; sin supervisión parental. ¿Por qué? Este tipo de actividades restan un valioso tiempo para desarrollar habilidades que son fundamentales para el crecimiento. No creo que todos los videojuegos sean nocivos, pero su uso inadecuado puede generar trastornos en el desarrollo infantil de los cuales, nos podemos arrepentir en unos años más”.

¿Qué ocurre en el cerebro de un niño cuando ve televisión?

Soledad Garcés, directora de nuestra institución, explica a los padres los estímulos que reciben los niños desde muy pequeños y los procesos de aprendizaje que van teniendo. Ahora que los más chicos de la familia están todo el día, te preguntamos: ¿los expones a una pantalla?, ¿quieres saber qué ocurre en su cerebro mientras ven televisión? Revisa el siguiente video.

Estudiando en casa: ¿Es bueno para los niños aprender en forma online?

El asombro es uno de los mecanismos a través de los cuales los niños activan el interés por aprender. Este proceso es natural en la infancia y se ve afectado tanto por el exceso de estímulos, como por la falta de ellos.

Cuando un niño crece con pocos adultos que le hablen y motiven a expresarse se retarda su desarrollo del lenguaje. Así como cuando pasan muchas horas frente a una pantalla, también se reduce la capacidad de gestionar la ansiedad y el control de impulsos, ¿porqué sucede esto?

En el mundo digital, todo vienen envasado, y los niños se acostumbran a aprender así, con estímulos externos. De no recibirlos, se angustian y vienen pataletas. Los niños necesitan pocos estímulos externos. El entorno debería ayudarles a aprender, siendo el lugar para buscar las respuestas a sus preguntas.

¿Quieres saber cómo aprenden los niños y adolescentes? Conoce el rol del adulto en este proceso. Revisa el artículo escrito por Soledad Garcés, directora de nuestra institución, en su blog solegarces.education. Sólo debes hacer clic AQUÍ. 

72% de los niños de 4° a 7° básico sincera que jugar videojuegos en la noche afecta su sueño

72% de los niños de 4° a 7° básico sincera que jugar videojuegos en la noche afecta su sueño

Una encuesta que realizamos a 2.441 niños de 10 a 13 años, en conjunto con la Facultad de Educación de la Universidad de los Andes, reveló que los menores sufren problemas para dormir y ansiedad al jugar videojuegos, sobre todo cuando lo hacen después de las 21:00 horas.

La muestra también concluye que el 58% de los menores de edad encuestados reconocen que se trata de un vicio y les cuesta dejar de jugar.

Resultados encuesta 2020

“Los videojuegos son adictivos y están hechos para que los niños pasen horas y horas jugando y eso altera sus funciones básicas como manejo de la empatía y autocontrol”, explicó la autora del estudio y directora de Fundación para la Convivencia Digital, Soledad Garcés, a Las Últimas Noticias.

La encuesta también fue mencionada en el siguiente reportaje de T13 y en una entrevista con T13 AM.

Pantallas y niños: Cómo regular sin reprimir

Prohibir el uso de pantallas puede ser posible en niños menores que posiblemente encuentren mejores estímulos de desarrollo en juegos y actividades físicas. Pero vivimos en un mundo altamente digitalizado, y debemos aprender a desarrollar habilidades para aprovechar las ventajas y evitar los riesgos de las tecnologías.

Soledad Garcés, directora y fundadora de nuestra institución, hace un llamado a los padres y docentes: “Educar, mediar, acompañar, supervisar son los verbos que debemos aprender a conjugar y vivir desde la familia, modelando sus conductas digitales, conversando, cuestionando las malas prácticas, mostrando buenos ejemplos. Sólo así podremos sacar lo mejor de cada hijo y hacer que su experiencia digital sea positiva. A eso estamos invitados; padres y profesores”. 

Pantallas y niños: Cómo regular sin reprimir

A continuación, les compartimos un artículo escrito por Patricio Corona sobre cómo se puede regular y restringir el uso excesivo de las pantallas, sin que los jóvenes se conviertan en unos analfabetos digitales.

Más que evitar la adicción, como propuso un exeditor de Wired —con un plan de horarios controlados por una app, contenidos bloqueados y nada de iPads—, los expertos recomiendan propiciar un consumo razonable entre los menores. Acá sus consejos.

Algunos días atrás, en un momento en el que debía estar trabajando, me puse a hacer scroll en Facebook. A estas alturas —de mi vida y la vida de Facebook— lo hago por pura inercia, un acto reflejo sin ninguna esperanza de encontrar algo que valga la pena. Pero entre las fake news de mis compañeros de colegio y los posteos de mi tía anarquista contra los carabineros (los pakos qlos, como los llama ella), apareció un artículo del especial aniversario de La Tercera que captó mi atención. Siempre en búsqueda de una distracción que me permita postergar lo que tengo que hacer, le hice clic.

“Manual para la desconexión: 12 reglas para evitar niños adictos a las pantallas”, se titulaba, y estaba basado en unos “mandamientos” escritos por Chris Anderson, exeditor de la revista Wired, dueño de una empresa de robots y drones, gurú de Internet durante la década pasada —The long tail, su famoso libro, estaba en las oficinas de los socios de todas las agencias digitales que fracasaron— y padre de cinco hijos.

Supuestamente son una docena de normas para que sus niños no se transformaran en unos yonquis de los gadgets —como seguramente lo es él mismo—, pero al leerlas, y sin demasiada atención siquiera, noté que no eran normas ni reglas ni máximas, sino que una serie de restricciones y condiciones, casi todas muy represivas, para espantar a sus críos de las pantallas más que para enseñarles a usarlas con criterio.

Horarios controlados por una app, contenidos bloqueados y nada de iPads están entre sus “normas”. “Mis hijos me acusan a mí y a mi esposa de ser fascistas y demasiado preocupados por la tecnología, y dicen que ninguno de sus amigos tienen las mismas reglas”, explica Anderson. Estoy de acuerdo con sus pobres hijos. ¿Papi se hizo millonario escribiendo sobre Internet, conectado todo el día a una maldita pantalla, y ellos, a los once años, apenas pueden mirar YouTube Kids? ¿Y media hora al día?

Yo también soy padre y también sospecho de la tecnología, pero más sospecho de los padres que les restringen el acceso a ella a sus hijos. No se trata de darles rienda suelta y libre acceso a las pantallas: sé muy bien que estos aparatos son droga de alta pureza si se los utiliza indiscriminadamente —he visto cómo, en un segundo, la tierna y redonda cara de mi hijo de 4 años se transforma en la de Gollum cuando le exijo de vuelta el teléfono—, pero sé aún mejor que el mundo se digitalizó, y a menos que aparezca un buen desdigitalizador, ya no se va a desdigitalizar.

“Ese es el primer error de muchos padres: creer que sus hijos no necesitan Internet”, me dice la psicóloga María Victoria Briano, especialista en habilidades parentales del centro Cetep. “Sobre todo para los prepúberes y adolescentes, está en su día a día y forma parte importante de su sociabilización”.

Como siempre en la vida, el desafío está en encontrar el equilibrio. ¿Cómo hacer para que mis hijos conozcan la tecnología, no sean unos analfabetos digitales, pero no caigan en sus adictivas garras?

Briano me explica que todo depende de la edad. Antes de los dos años, por ejemplo, nada de pantallas, al menos no de manera directa. Y que después de esa edad, ojalá no sea más de una hora diaria. “Pasar más de dos horas al día frente a una pantalla puede tener implicaciones graves en el desarrollo cognitivo de los niños”, dice. “La adquisición del lenguaje corre riesgo de retrasarse, sobre todo si esta exposición se hace sin acompañamiento ni mediación”.

La clave, al parecer, es esta última palabra. Mediación. La psicóloga, por lo menos, me la repite muchas veces. Los padres, dice, debemos ser mediadores entre los niños y la tecnología: no funcionar tanto como la policía del Internet sino que como los guías que les marcan el camino.

“Para esto”, recomienda Briano, “primero deben existir normas claras, establecidas previamente, y con consecuencias definidas”. Que no se usen las pantallas en la mesa, mientras se come, es un buen punto de partida para ella. O establecer ciertos horarios, aunque siempre flexibles —nadie se muere por 10 minutos más—, para jugar PlayStation o computador. La idea es que se cumplan con rigurosidad, ya que si un día el niño, en vez de jugar una hora lo hace durante dos, al día siguiente también va a exigir esa holgura. “Esto requiere de consistencia”, advierte la psicóloga, algo que, por alguna razón que profundizaremos en otro artículo, no abunda en las nuevas generaciones de padres.

Lo que sí sobra es intromisión: conozco a muchos papás y mamás que intrusean en los teléfonos de sus hijos, les leen el WhatsApp, revisan sus fotos, rastrean su historial. ¿Es lo que haría todo padre responsable o sería caer, citando a los niños de Anderson, en el fascismo parental?

“Es más efectivo conversar que espiar”, dice María Victoria Briano, que tampoco promueve el uso de apps de vigilancia de los contenidos que consumen los menores. “Si uno vigila demasiado, el niño lo único que aprenderá serán nuevas maneras de mentir y engañar. Está bien trazar límites, pero entre más estrechos estos sean, menos espacios tendrá el niño para responder ante los problemas online que le surjan después”.

“Hay que generar niños críticos de lo digital, que sepan distinguir lo bueno de lo malo”, resume la psicóloga Briano. “Para eso, así como no hay que dejarlos a la deriva de las pantallas, tampoco hay que cortarles su acceso. Muéstrale que no todo en Internet es verdad, preséntale a los trolls, cuéntale de tus experiencias buenas y malas en Internet. Y de nuevo: más que vigilarlo, pregúntale por lo que está jugando y consumiendo. Así podrás anticipar mejor si está teniendo un problema”.

Cuando tenía 10, a mi hijo de 11 le dijimos que a los 12 podría tener celular. Pero entremedio todos sus compañeros tenían y veíamos cómo él quedaba excluido de muchas actividades y conversaciones. Cedimos, y desde este año tiene un móvil. Si bien intenta usarlo hasta en la ducha, le hemos puesto algunos límites —se apaga una hora antes de dormir y no se lleva a los paseos, por ejemplo— y hoy se ve más integrado, incluso más activo: lo comenzó a coquetear una niña por WhatsApp y por primera vez hizo ejercicio en la plaza.

“Al final, lo más importante es formar ciudadanos digitales responsables”, concluye Briano. “Hoy, además, su identidad en buena parte se construye en Internet, y reprimir esa posibilidad sería atentar contra su desarrollo”.

Autor: Patricio Corona, La Tercera.

¿Qué ocurre si mi hijo es segregado por sus compañeros de colegio porque no usa teléfono móvil?

Prohibir a los niños el uso de dispositivos tecnológicos no evita los riesgos y les impide a que aprendan a vivir en la era digital. Es importante educar en estos temas y entender qué es mejor, según la edad y etapa de desarrollo de cada hijo(a). Así ayudamos a mejorar su salud mental y bienestar emocional. Esto se logra, sólo con el compromiso de toda una comunidad de curso.

Revisa las recomendaciones que entrega Soledad Garcés, directora de Fundación para la Convivencia Digital.

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