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Lo que debes saber sobre las fake news

Siempre han existido las noticias falsas. Joseph Goebbels, las definió como “una mentira repetida mil veces que se convierte en verdad”. En Grecia le llamaban “realidades alternativas o postverdad”. Antes de la aparición de las redes sociales las llamábamos “chismes” y quedaban en nuestra comunidad local,  pero hoy toman mayor importancia por la rapidez con que la se comparten en la red.

Un fake news puede ser 100% falsa o contener trazos de verdad, lo que la hace más difícil de definir. A veces incluso,  tomamos por mentiras las opiniones con las que no estamos de acuerdo.

Hacer una noticia falsa es algo relativamente simple, considerando que existen aplicaciones como www.12minutos.com que permiten crear rumores y hacerlas virales en las redes sociales. Es sencillo creer en ellas si te llega referida por alguien que conoces y en quien confías. Un estudio sobre el impacto de las fake news en España, reveló que el 86% de los usuarios de internet, no distingue una noticia falsa de una verdadera. Lo interesante es que el 60% declara que sí lo hace, pero al someterlo a algunas pruebas, el 86% no lo logra. Impresiona además, que el 4% de los encuestados, reconoce haber inventado una noticia falsa y el 50% reconoce haberlas compartido.

Entendemos que las redes sociales ya no son meras plataformas que unen personas, sino que son medios de comunicación; es importante entender cómo funcionan y de qué manera las personas pueden ser víctimas de sus contenidos intencionalmente sesgados o tendenciosos. La información falsa está diseñada para manipular tus emociones, infundir temor y persuadirte  para que la compartas. 

Buena parte de los contenidos digitales que recibimos, no están jerarquizados por su veracidad o impacto en la sociedad, sino, por el algoritmo web que decide por nosotros lo que queremos leer. En la medida que entendemos cómo funcionan el mundo digital, es probable que nuestro pensamiento sea más crítico frente a la información digital que recibimos.  En los 30 segundos que dedicamos a ver una noticia, no logramos una opinión certera ni menos, entendemos si estamos compartiendo algo que puede perjudicar a otros; pero, realmente, no nos importa porque ni si quiera lo pensamos. Te invitamos a darle un nuevo valor a tus likes y a ser más exigente con la calidad de los contenidos que compartes. 

Contra la epidemia de la desinformación, la vacuna está en la educación pero el remedio es el espíritu crítico.

Semana del Autocuidado: Familias desconectadas para estar conectadas

Desde que comenzó la cuarentena en el país, nuestra institución ha elaborado diferentes contenidos para apoyar a las familias en relación al autocuidado y al buen uso de las tecnologías para todos sus integrantes. Los niños y adolescentes han estado mayor tiempo conectados, es por esta razón, que hemos incentivado a los papás y a sus hijos a que puedan desconectarse un poco en estos días, en la Semana del Autocuidado.

Si eres papá o mamá, intenta que tus hijos e hijas vuelvan a jugar con juguetes y tengan una rutina de entretención, libre de estímulos digitales.

¿Cómo puedes hacerlo?

  • Busca biografías de héroes o personajes que han hecho historia y han sido un aporte para el desarrollo de la humanidad. Lee con ellos sus historias para que puedas inspirarlos y así comprender que ellos también pueden impactar en la vida de los demás. Te recomendamos el libro “Cuentos para niños que se atreven a ser diferentes” de Ben Brooks.
  • Háblales en positivo. Inspíralos a conversar sobre cómo se puede mejorar los problemas que ellos ven. Pídeles consejos, invítalos a pensar en el futuro.
  • Lee con ellos cuentos que les permita conocer su historia y su tierra. Chile tiene bellísimas historias que compartir. Te recomendamos la colección de Curiosidades de Chile de Fundación Astoreca.

Es importante tener presente que los niños y niñas, menores de 11 años, debido a su edad, no tienen desarrolladas aún las habilidades cognitivas para gestionar aparatos digitales con seguridad y responsabilidad.

Su cerebro en desarrollo tendrá dificultades para retrasar las gratificaciones y para filtrar los estímulos que provocan los videojuegos y el mundo de internet. No esperes que se desconecten por sí solos(as). La capacidad de poner límites y horarios depende de ti.

Aún les faltan años para desarrollar todas las funciones ejecutivas que permiten medir bien el tiempo. Su reloj biológico ¡ERES TÚ!

Alejarte de tu celular podría ayudarte a vivir más

Al igual que sucede con muchas personas, tal vez has decidido que quieres pasar menos tiempo mirando tu celular.

Es una buena idea, porque un creciente cuerpo de investigación indica que el tiempo que pasamos en nuestros teléfonos móviles interfiere con nuestro sueño, autoestima, relaciones, memoria, capacidad de retención, creatividad y productividad, así como habilidades para resolver problemas y tomar decisiones.

No obstante, existe otra razón para que reconsideremos nuestras relaciones con nuestros dispositivos. Debido a que elevan de manera crónica los niveles de cortisol, la principal hormona del estrés de nuestro organismo, nuestros teléfonos podrían amenazar nuestra salud y acortar nuestra vida.

Hasta ahora, la mayoría de las discusiones sobre los efectos bioquímicos de los celulares se han enfocado en la dopamina, un químico cerebral que nos ayuda a crear hábitos —y adicciones—. Como máquinas tragamonedas, los celulares y las aplicaciones están explícitamente diseñadas para detonar la liberación de dopamina, con el objetivo de hacer que sea difícil dejar de usarlos.

Esta manipulación de nuestros sistemas de dopamina es el motivo por el que muchos expertos creen que estamos desarrollando adicciones de comportamiento con nuestros teléfonos. Sin embargo, los efectos de nuestros móviles en el cortisol son incluso potencialmente más alarmantes.

El cortisol es nuestra hormona primaria de reacción de lucha o huida. Su liberación genera cambios fisiológicos tales como aumentos repentinos en la presión arterial, la frecuencia cardiaca y el azúcar en la sangre, que nos ayudan a reaccionar y sobrevivir amenazas físicas graves.

Estos efectos pueden salvar nuestra vida si realmente estás en peligro físico —digamos, por ejemplo, si un toro está a punto de embestirte—. Sin embargo, nuestros cuerpos también liberan cortisol en respuesta a generadores de estrés emocional en los que el aumento de la frecuencia no nos será de gran beneficio, como revisar tu celular para encontrar un correo electrónico que tu jefe te escribió cuando estaba enojado.

Cuatro horas al día

Si ocurre solo ocasionalmente, el incremento repentino de cortisol inducido por el teléfono podría no ser importantes. Sin embargo, el estadounidense promedio pasa cuatro horas al día mirando su móvil y lo mantiene al alcance de la mano casi todo el tiempo, de acuerdo con una aplicación de monitoreo de actividad llamada Moment. El resultado, como Google ha destacado en un informe, es que “los dispositivos móviles cargados con redes sociales, correo electrónico y aplicaciones informativas” crean “una sensación constante de obligación, lo que genera estrés personal no intencional”.

“Tus niveles de cortisol están elevados cuando tu celular está a la vista o cerca, o cuando lo escuchas o incluso piensas que lo escuchas”, dijo David Greenfield, profesor de Psiquiatría Clínica en la Facultad de Medicina de la Universidad de Connecticut y fundador del Centro para la Adicción al Internet y la Tecnología. “Es una respuesta al estrés, y se siente poco placentera, y la respuesta natural del cuerpo es querer revisar el teléfono para hacer que se vaya el estrés”.

No obstante, aunque hacerlo te podría calmar por un segundo, probablemente empeorará las cosas a largo plazo. En cualquier momento que revisas tu teléfono, es probable que encuentres otra cosa estresante que te espera, lo que conduce a otro aumento repentino de cortisol y otro deseo de revisar tu celular para hacer que la ansiedad se vaya. Este ciclo, cuando es reforzado de manera constante, conduce a niveles de cortisol elevados crónicamente.

Y los niveles de cortisol elevados crónicamente han sido relacionados con un mayor riesgo de problemas de salud graves, incluidos depresión, obesidad, síndrome metabólico, diabetes tipo 2, problemas de fertilidad, hipertensión arterial, demencia e infartos cerebrales.

“Cada enfermedad crónica que conocemos es exacerbada por el estrés”, dijo Robert Lustig, profesor emérito de Endocrinología Pediátrica en la Universidad de California, campus San Francisco, y autor de The Hacking of the American Mind. “Y nuestros teléfonos están totalmente contribuyendo con esto”.

Estrés por el celular

Además de los efectos a la salud potenciales a largo plazo, el estrés inducido por los celulares nos afecta en formas más inmediatas.

Niveles elevados de cortisol afectan a la corteza prefrontal, un área del cerebro crítica para la toma de decisiones y el pensamiento racional. “La corteza prefrontal es el Pepe Grillo del cerebro”, dijo Lustig. “Evita que hagamos cosas estúpidas”.

La afectación de la corteza prefrontal hace decrecer el autocontrol. Cuando se une a un deseo poderoso de mitigar nuestra ansiedad, esto puede llevarnos a hacer cosas que en el momento podrían parecer que alivian el estrés pero que son potencialmente fatales, como escribir un mensaje mientras manejamos.

Los efectos del estrés pueden ser amplificados aún más si constantemente nos preocupa que algo malo pueda pasarnos, ya sea un ataque físico o un comentario en las redes sociales que provoque nuestra ira. (En el caso de los teléfonos, este estado de hipervigilancia a veces se manifiesta como “vibraciones fantasmas“, en las que las personas sienten que su celular vibra en su bolsillo cuando el móvil ni siquiera está ahí).

“Todo lo que hacemos, todo lo que experimentamos, puede influir nuestra fisiología y cambiar circuitos en nuestro cerebro de maneras que nos pueden hacer más o menos reactivos al estrés”, dice Bruce McEwen, director del Laboratorio de Neuroendocrinología Harold and Margaret Milliken Hatch en la Universidad Rockefeller.

McEwen también señala que nuestros niveles base de cortisol decaen y fluyen en un ciclo regular de veinticuatro horas que se descontrola si dormimos menos de siete u ocho horas por noche, lo cual es muy sencillo de lograr si tienes el hábito de revisar tu teléfono antes de ir a la cama. Esto, en cambio, deja a nuestros cuerpos menos resilientes al estrés e incrementa nuestro riesgo de todas las condiciones de salud relacionadas con el estrés que fueron mencionadas anteriormente.

Piensa en todo esto, y las horas que pasamos compulsivamente revisando nuestros móviles podrían significar mucho más que solo una pérdida de tiempo.

Rompiendo el ciclo

La buena noticia es que si rompemos este ciclo fomentado por la ansiedad, podemos reducir nuestros niveles de cortisol, lo que puede tanto mejorar nuestro juicio a corto plazo como bajar nuestro riesgo a largo plazo de problemas de salud relacionados con el estrés. Con el paso del tiempo, dice McEwen, incluso es posible volver a entrenar a nuestros cerebros para que nuestras respuestas al estrés, para comenzar, ya no sean tan fáciles de detonar.

Para hacer tu teléfono menos estresante, comienza con apagar todas las notificaciones excepto aquellas que realmente quieres recibir.

Posteriormente, pon atención a cómo cada aplicación te hace sentir cuando la usas. ¿Cuál revisas cuando estás ansioso? ¿Cuál te deja con una sensación de estrés? Esconde esas aplicaciones en una carpeta que no esté en tu pantalla principal. O, mejor aún, bórralas durante unos días y ve cómo te sientes.

Al mismo tiempo, también empieza a prestar atención a cómo cada aplicación te afecta físicamente. “Si no estamos conscientes de nuestras sensaciones físicas, no cambiaremos nuestros comportamientos”, dijo Judson Brewer, director de investigación e innovación en el Mindfulness Center de la Universidad de Brown y autor de The Craving Mind. De acuerdo con Brewer, el estrés y la ansiedad a menudo se manifiestan como una sensación de contracción en el pecho.

Descansos regulares también pueden ser una manera efectiva de devolver el equilibrio a la química de tu cuerpo y recuperar tu sensación de control. Un “sabbat digital” de veinticuatro horas puede ser sorprendentemente relajante (una vez que la contracción inicial ceda), pero incluso solamente el dejar tu teléfono a un lado cuando vayas a almorzar es un paso en la dirección correcta.

Además, intenta darte cuenta cómo se sienten en tu cerebro y en tu cuerpo las ansias de tomar tu teléfono inducidas por la ansiedad —sin rendirte inmediatamente ante ellas—. “Si practicas darte cuenta que sucede dentro de ti, te darás cuenta que puedes elegir cómo responder”, dijo Jack Kornfield, un maestro budista en el Spirit Rock Meditation Center en California. “No tenemos que estar a merced de algoritmos que promueven el miedo de perdernos de algo”.

Desafortunadamente, no es tan fácil crear límites saludables con dispositivos que están deliberadamente diseñados para desalentarlos. Sin embargo, reducir nuestros niveles de estrés no solo nos hará sentir mejor en el día a día, también podría realmente alargar nuestra vida.

Fuente: The New York Times en Español

4 claves para conversar sobre pornografía con los hijos

El acceso a la pornografía en niños y jóvenes está a sólo un clic en su teléfono celular. Muchas veces, los adultos entregamos un teléfono para que “se comuniquen con nosotros” y “estén seguros”, sin pensar que les estamos dando una llave para acceder a un mundo en internet, para el cual no siempre están preparados. Uno de los problemas que enfrentamos hoy como sociedad, es la normalización de este tipo de conductas de riesgo. Es por esto, que los padres y madres debemos abordar estos temas desde temprana edad, para prevenir el daño emocional que conlleva el consumo de pornografía. 

A continuación te entregamos algunos consejos:

1.-Explícale lo que es y no es pornografía. La pornografía, se define como imágenes, audio o videos de conductas sexuales explícitas. En la actualidad, la industria del porno está lejos de ser promotora de fotos de voluptuosas mujeres de PlayBoy. La industria ha evolucionado hacia la utilización de  escenas de alto impacto (sexo, violencia, consumo de drogas, machismo, escenas grupales, entre otros) para lograr altos niveles de excitación y enganche al usuario, reteniéndolos cautivos por más tiempo. Las imágenes sensuales o eróticas que insinúan una actitud provocadora no se catalogan como pornográficas.  Este tipo de imágenes es ampliamente usado en la publicidad actual. 

2.-Conversar desde pequeños y con naturalidad

En ocasiones dejamos esta conversación con los hijos cuando ya son adolescentes, pero es recomendable explicar el daño que provoca el consumo de pornografía desde la infancia. Es importante prevenir y estar atentos especialmente, en menores con acceso a tecnologías (celulares o videojuegos).  

Se debe tener presente que las imágenes pornografícas, en la mayoría de los casos, llegan al usuario a través de redes sociales y no necesariamente, por medio de la búsqueda en Google

Conversar con los hijos sobre cómo reaccionar cuando se enfrenten a un video o foto con contenido sexual, les ayudará a actuar con rapidez y evitar los daños que esto provoca. Explíqueles que ante una escena porno, deben apagar el teléfono o cerrar el navegador y pedir a un adulto que reinicie el equipo o bien, se asegure de eliminarlo. En algunas ocasiones los niños no piden ayuda a los padres en estos casos; por temor a que los castiguen, pero es importante abordar este tema como un riesgo que se debe evitar en conjunto

Ejemplo: “Si te llega un video que sabes que tiene contenido sexual, no lo veas, te daña tu cerebro. Elimínalo. Si no sabes cómo, pídeme ayuda”.

3.- Explicales el efecto de la pornografía en su salud emocional

 La llamada “droga del milenio”, hoy está orientada a generar en el espectador altos niveles de dopamina; neurotransmisor a cargo de hacernos sentir placer en la vida. Ante una imagen porno, la producción de dopamina se dispara varias veces por sobre los límites regulares y genera una sensación de excitación anormal. Cuando se pierde el estímulo, se producen estados ansiosos y de estrés lo que provoca en el usuario, la necesidad de volver a estimular su cerebro con una nueva “dosis” de porno. Esto es lo que llamamos el “circuito de recompensa”

Principalmente, el consumo de pornografía trae dos grandes riesgos:
  • Su exposición o consumo reiterado provoca una pérdida de control de los impulsos y la activación del circuito de recompensa cerebral, desencadenando en algunos casos, una adicción o trastorno conductual asociado al consumo de pornografía. 
  • Va generando en el inconsciente de los menores, una visión de la sexualidad y afectividad totalmente distorsionada, desvinculada de los afectos, del amor o el sentido pleno que implica “donarse al otro” en una relación afectiva.
4.-No la normalices

Si bien el consumo de pornografía es una práctica muy recurrente en la sociedad actual, debemos ser firmes en evitar este tipo de riesgos en nuestros hijos. No es una práctica que favorezca la salud mental y emocional de los menores, ya que genera un daño en su voluntad y en la capacidad de autoregularse frente a los impulsos sexuales.  Es muy importante que los menores vean buenos ejemplos en los adultos de su familia y que reciban la educación necesaria para prevenir el daño que implica el consumo de pornografía.

Tan sólo una inocente selfie

Quienes tenemos hijos adolescentes, seguimos con especial atención, los testimonios de las víctimas de extorsión y acoso en la red NIDO.ORG. La gravedad del caso, no sólo se refiere a las vejaciones que han sido denunciadas hasta ahora, sino que también es de extrema gravedad que varias de las víctimas sean menores de edad. Preguntémonos ¿A qué se están exponiendo nuestras niñas en la web?

Quizás nos llamó la atención, que algunas de las publicaciones con contenido sexual que se dieron a conocer en la prensa, fueron creadas y publicadas libremente en las redes sociales por las mismas víctimas. Seguramente, esas niñas, no imaginaron las consecuencias que podría acarrear una coqueta selfie o un video.

Es posible que algunos adultos crean que el intercambio de imágenes personales e íntimas en la web son casos aislados producto de la impulsividad con que los jóvenes usan las redes sociales. Pero no es así. El envío de “packs” o fotos con contenido sexual entre adolescentes es una práctica extendida para experimentar su incipiente sexualidad. Lo que muchas veces los motiva a compartir fotos o videos íntimos, es la necesidad de captar la atención de alguien de quien se sienten atraídos, o ganarse la confianza y validación de los demás. Por exceso de confianza o falta de formación, pocas veces, piensan en las consecuencias de este temerario gesto digital. Luego vienen los arrepentimientos: “no me imaginé que las vería tanta gente”, “cómo pudo hacerme esto”, “me juró que no las compartiría con nadie” junto con otras frases cargadas de desilusión y dolor.

El sexting, grooming o la difusión de imágenes íntimas es una realidad con la que conviven silenciosamente muchos adolescentes que por vergüenza o pudor, no siempre pueden pedir ayuda.

Esta realidad, nos obliga como padres a entender algunas ideas claves:

  • El configurar cuentas privadas, no evita que los usuarios puedan ser víctimas de sextorsión, chantajes, sexting o acoso virtual.
  • Cuando se publica una foto en Instagram, se comparte la propiedad de esa imagen con la red social. Se entiende que el usuario comprendió esto cuando aceptó los términos y condiciones al abrir la cuenta. En teoría, usuario y RRSS, comparten los derechos de uso pero se mantienen los derechos de imagen.
  • El producir material digital íntimo no es ilegal, enviarlo a otros tampoco. El delito está en difundirlo sin el consentimiento explícito de quien aparece en la imagen.
  • Según la legislación chilena, la sola fotografía o filmación de partes íntimas de menores de edad, no necesariamente puede ser considerado pornografía infantil. Debe existir una intención de excitación.

En Chile, aún existen vacíos legales y legislación atrasada en materia de ciberacoso y derechos de la información digital. Más aún, en las escuelas y colegios, casi no contamos con programas de formación y prevención de riesgos en el uso de tecnologías.

Todos los problemas que se generan en las redes sociales pueden prevenirse, simplemente, pensando antes de publicar. No podemos aceptar ninguna víctima más. Es urgente que tomemos conciencia que; si parte de nuestra vida se da en el mundo digital, los niños deben ser educados para vivir en esta nueva realidad. Debemos hacer todo lo posible para que tu hijo o hija, no sea la próxima víctima.

¿Qué hacer cuando papá y mamá no se ponen de acuerdo sobre el uso de tecnologías en sus hijos?

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Es importante que los padres estén alineados en la supervisión y regulación adecuada del uso de tecnologías en los niños y jóvenes. Nuestra recomendación es que después de los 13 años, comiencen a hacer uso de los aparatos tecnológicos como herramientas útiles para el aprendizaje y el desarrollo de habilidades digitales.

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Cinco medidas de autocuidado docente para profesores 2.0

Decidí hace algunos años, acercarme a mis alumnos y mantener una estrecha relación con ellos porque estoy convencida que mientras más apoyo tengan, más van a aprender y superarse a si mismos. Esto me trajo como resultados buenas evaluaciones docentes y hasta un premio al mejor profesor de carrera. No dudo que esto implica un esfuerzo grande, pero bien vale la pena escuchar años después cómo tus alumnos atesoran los consejos que alguna vez les diste, acuñan tus frases más típicas o replican tus estrategias metodológicas con seguridad y eficiencia como verdaderos discípulos.

Esta relación horizontal entre profesores y alumnos tiene beneficios y costos. De estos costos, debemos sacar lecciones y tomar algunas medidas de autocuidado que enriquecerán la relación entre profesor y alumnos.

Comparto las cinco medidas de autocuidado docente para profesores que han incorporado las TICS en sus clases. Entendemos “autocuidado” como la contribución constante de un individuo a su propia existencia.

1.-Dale valor a tu trabajo: Es probable que destaques entre tus colegas como un excelente apoyo o “servicio técnico” capaz de solucionar muchos problemas que otros no logran abordar. Es recomendable ponerle valor a tu tiempo y trabajo, estableciendo momentos del día o de la semana para ayudar a otros o bien, cobrar por ello en caso que sea pertinente. Te evaluarán por tus logros, no por tu buena voluntad. La ayuda al prójimo debe ser limitada.

2.-Establece horas de trabajo: Entiendo que tu trabajo te apasione y que de verdad sea una fuente de inspiración en tu vida, pero junto con trabajar, es importante estar con la familia, hacer deporte, leer y compartir con amigos. Ir a misa o practicar yoga no son solo actividades complementarias en la vida. Organiza tu agenda para trabajar 8 horas al día disponiendo tiempo para docencia, atención de alumnos, estudio, preparación de clases y da a conocer tu disponibilidad de tiempo para que puedan respetarla.

3.-Limita tus medios de comunicación: El profesor 24/7 disponible no es necesariamente el mejor profesor. Los alumnos tienen otros horarios para dedicarle a sus tareas académicas. Favorezca el contacto con ellos a través de foros , correo y redes sociales pero disponga anticipadamente horarios de atención y tipo de preguntas que van a merecer la pena ser respondidas. recomiendo disponer de un foro social para la clase, de manera que los mismos alumnos puedan anotar sus dudas y compartir las respuestas entre ellos sin que toda la responsabilidad recaiga en el docente.

4.-Utiliza tu vida personal en el aula con moderación: Si bien tus alumnos van a ser cercanos a ti por la cantidad de horas que pasas con ellos, es importante que NO sean parte de tu vida intima y familiar. Cuida lo que compartes con los alumnos de tu clase y evita sobreexponerte innecesariamente. Maneja tus redes sociales con discreción y evitas ser el centro de las conversaciones de estudiantes.

5.-Programa tiempo para descansar y compartir: Exígete a ti mismo la lectura de una novela cada cierta cantidad de semanas, o bien, compartir una copa con amigos o amigas que no ves regularmente. Organiza tus horas de sueño para que al menos descanses 8 horas al día. Poco aporta un profesor cansado, mal genio y derrotado.

Si quieres saber más, revisa el decálogo docente sobre buenas prácticas en el mundo virtual. Descárgalo AQUÍ.

Colegio Corazón de María dio inicio al programa Convivencia Digital y autocuidado en internet

El Colegio Sagrado Corazón de María de San Miguel dio el punta pie inicial al programa Convivencia Digital y autocuidado en internet para la comunidad escolar.

Soledad Garcés, experta en educación digital, realizó una charla para profesores y directivos, en la cual exhibió los resultados de la encuesta sobre percepción de riesgo aplicada a sus alumnos. Adicionalmente, analizaron casos de ciberacoso y cuáles son sus implicancias legales, conocieron las funciones de un profesor jefe frente a un alumno que pasa muchas horas frente a una pantalla. Todo esto en el marco del uso responsable, seguro y ético del internet en menores de edad.

Tan sólo una inocente selfie

Quienes tenemos hijos adolescentes, esta semana hemos seguido con especial atención, los testimonios de las víctimas de extorsión y acoso en la red NIDO.ORG. La gravedad del caso, no sólo se refiere a las vejaciones que han sido denunciadas hasta ahora, sino que también es de extrema gravedad que varias de las víctimas sean menores de edad. Preguntémonos ¿A qué se están exponiendo nuestras niñas en la web?

Quizás nos llamó la atención, que algunas de las publicaciones con contenido sexual que se dieron a conocer en la prensa, fueron creadas y publicadas libremente en las redes sociales por las mismas víctimas. Seguramente, esas niñas, no imaginaron las consecuencias que podría acarrear una coqueta selfie o un video.

Es posible que algunos adultos crean que el intercambio de imágenes personales e íntimas en la web son casos aislados producto de la impulsividad con que los jóvenes usan las redes sociales. Pero no es así. El envío de “packs” o fotos con contenido sexual entre adolescentes es una práctica extendida para experimentar su incipiente sexualidad. Lo que muchas veces los motiva a compartir fotos o videos íntimos, es la necesidad de captar la atención de alguien de quien se sienten atraídos, o ganarse la confianza y validación de los demás. Por exceso de confianza o falta de formación, pocas veces, piensan en las consecuencias de este temerario gesto digital. Luego vienen los arrepentimientos: “no me imaginé que las vería tanta gente”, “cómo pudo hacerme esto”, “me juró que no las compartiría con nadie” junto con otras frases cargadas de desilusión y dolor.

El sexting, grooming o la difusión de imágenes íntimas es una realidad con la que conviven silenciosamente, muchos adolescentes que por vergüenza o pudor, no siempre pueden pedir ayuda.

Esta realidad, nos obliga como padres a entender algunas ideas claves:

El configurar cuentas privadas, no evita que los usuarios puedan ser víctimas de sextorsión, chantajes, sexting o acoso virtual.

Cuando se publica una foto en Instagram, se comparte la propiedad de esa imagen con la red social. Se entiende que el usuario comprendió esto cuando aceptó los términos y condiciones al abrir la cuenta. En teoría, usuario y RRSS, comparten los derechos de uso pero se mantienen los derechos de imagen.

El producir material digital íntimo no es ilegal, enviarlo a otros tampoco. El delito está en difundirlo sin el consentimiento explícito de quien aparece en la imagen.

Según la legislación chilena, la sola fotografía o filmación de partes íntimas de menores de edad, no necesariamente puede ser considerado pornografía infantil. Debe existir una intención de excitación.

En Chile, aún existen vacíos legales y legislación atrasada en materia de ciberacoso y derechos de la información digital. Más aún, en las escuelas y colegios, casi no contamos con programas de formación y prevención de riesgos en el uso de tecnologías.

Todos los problemas que se generan en las redes sociales pueden prevenirse, simplemente, pensando antes de publicar. No podemos aceptar ninguna víctima más. Es urgente que tomemos conciencia que; si parte de nuestra vida se da en el mundo digital, los niños deben ser educados para vivir en esta nueva realidad. Debemos hacer todo lo posible para que tu hijo o hija, no sea la próxima víctima.

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