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¿Cómo detectar si mi hijo o hija es víctima de acoso escolar?

Muchos padres y madres creen tener la certeza de que sus hijos les contarán si son víctimas de algún tipo de acoso escolar. Sin embargo, la evidencia indica que eso no siempre sucede.

En los cursos y talleres que realizamos en colegios, la mayoría de los padres y madres, nos afirman que la posibilidad que sus hijos e hijas sean víctimas de acoso escolar, es motivo de gran angustia. También muchos creen que sus hijos(as) les contarían si viven una situación así. “Lo normal sería que vengan a contarme”, aseguró un padre de una adolescente de 15 años, que participó en uno de nuestros talleres. 

La evidencia nos muestra que esto no siempre es así y las razones son muchas, pero una de las principales, es que los adolescentes no se acercan a los adultos por temor a ser juzgados, no ser escuchados y porque muchas veces no ven salida a este problema.

¿Cómo puedes detectar si un hijo(a) es víctima de acoso o ciberacoso?

Queremos enseñarte las 3 C a las que debes estar alerta. 

  • Cuerpo: Observa su postura corporal. Es probable verlos de hombros caídos, cabeza agachada, arrastrando el caminar, mirada perdida, con una postura derrotada o cansada. Usa ropas grandes intentando pasar desapercibido lo más posible.
  • Costumbres: Rehuyen al ingreso a clases, no quieren ir al colegio y se hacen los desentendidos con la asistencia a las actividades comprometidas o acostumbradas en el día a día. 
  • Cambios: Se suele observar baja de notas, cambios de ánimo y alteraciones en los patrones de sueño o de alimentación. Hay más irritabilidad con la familia, porque en el colegio no siempre es posible defenderse. 

En caso de existir una situación de ciberacoso o malos tratos, es probable que exista una necesidad de estar conectados más de lo habitual a las redes sociales para monitorear lo que se dice o comenta sobre ellos mismos.

Ideas para la prevención: hablar del acoso en casa

Hablar con nuestros hijos e hijas de estos temas complejos, es vital para que ellos, en caso de sufrir estas situaciones, recuerden cómo actuar. Conversen y aclaren en familia lo que es acoso y lo que no es; usen ejemplos, pregunten qué es lo que ellos ven habitualmente. 

Aborden el tema del acoso desde lo emocional. Conversen sobre cómo se sienten las personas involucradas y cómo se sentirían ellos si les tocara vivir algo así. Todo eso es clave para promover la empatía y visibilidad y la necesidad de ayuda que se tiene en esos casos. 

La conversación no debe terminar sin la búsqueda de soluciones. Es necesario abrir posibilidades reales para terminar con una situación de acoso. Aclararles cuáles son los canales regulares para pedir ayuda. Averiguar quiénes son las personas a quienes pueden recurrir en casa y en el colegio y de qué manera pueden hacerlo. Hay que tener claro que las soluciones vendrán una vez que se logre encauzar el problema y para eso hay que visualizarlo. 

Dale credibilidad al relato

Bajo ninguna circunstancia menosprecies el problema o ningunees la situación que te narra tu hijo, aunque para ti sea algo sin relevancia. Hazle sentir siempre que su realidad te importa y que vas a hacer lo posible para que esté bien y esto pase lo antes posible.

En etapas tempranas donde la situación de acoso es aún acotada, es posible pedir una mediación o apoyo de profesionales, pero si el problema avanza se deberá abrir un protocolo de acoso escolar y abordar el problema ya a nivel de grupo. Esto puede tener muy buenos resultados si es que es bien llevado por profesionales preparados para abordar estas intervenciones.

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