La ley chilena 21.801, vigente desde marzo de 2026, prohíbe el uso del celular dentro de la sala de clases. Sin embargo, los establecimientos pueden extender esta restricción a los recreos si su reglamento interno lo contempla. La evidencia científica respalda esta decisión.
El recreo no desconecta el cerebro del celular
Usar el teléfono durante un recreo de 15 o 20 minutos tiene consecuencias directas en la clase siguiente. Gloria Mark, Gudith y Klocke (2008) demostraron que tras una distracción digital, el cerebro tarda en promedio 23 minutos en recuperar su nivel pleno de concentración. Esto significa que un estudiante que usa el celular en el recreo vuelve al aula con su atención aún comprometida.
A esto se suma el concepto de residuo atencional, descrito por Sophie Leroy (2009): cuando cambiamos de actividad sin cerrar cognitivamente la anterior, parte de nuestra atención permanece «enganchada» a lo que hacíamos antes. Los mensajes, redes sociales o contenidos vistos en el recreo pueden seguir ocupando recursos mentales dentro del aula.
Incluso sin usar el teléfono, solo tenerlo visible afecta el rendimiento. Ward y colaboradores (2017) comprobaron que la simple presencia del smartphone reduce el desempeño en pruebas de memoria y razonamiento, fenómeno que denominaron drenaje cerebral.
El recreo tiene un rol pedagógico que el celular debilita
El recreo no es solo una pausa. Es el momento en que los estudiantes socializan, se mueven, juegan y regulan sus emociones. Estas actividades oxigenan el cerebro y preparan al estudiante para aprender. Cuando el recreo se convierte en tiempo de pantalla individual, se pierde esa función restauradora.
Conclusión para equipos directivos y docentes
Prohibir el celular en los recreos no es una medida punitiva. Es una decisión pedagógica coherente con el objetivo de aprender. Si los establecimientos buscan mejorar la concentración, la convivencia y los resultados académicos, la evidencia apunta a proteger el recreo como un espacio libre de pantallas.
Referencias
Leroy, S. (2009). Why is it so hard to do my work? The challenge of attention residue when switching between work tasks. Organizational Behavior and Human Decision Processes, 109(2), 168–181.
Mark, G., Gudith, D., & Klocke, U. (2008). The cost of interrupted work: More speed and stress. Proceedings of the SIGCHI Conference on Human Factors in Computing Systems, 107–110.Ward, A. F., Duke, K., Gneezy, A., & Bos, M. W. (2017). Brain drain: The mere presence of one’s own smartphone reduces available cognitive capacity. Journal of the Association for Consumer Research, 2(2), 140–154.





