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Las 5 claves para que tus clases en línea sean exitosas

De seguro ya a esta altura imaginarás que para el 2021 se nos viene algo similar al 2020. Eso si, ya tenemos experiencia ganada y tendremos unas anheladas vacaciones de verano de por medio, que nos permitirán recargar energías y consolidar lo aprendido este año tan particular. 

Después de haber capacitado a más de 4 mil docentes, queremos compartirte los 5 errores más comunes que tienden a frustrar los logros en las clases remotas. 

1. EXPECTATIVAS:

Esperar que las clases virtuales tengan el mismo resultado que las presenciales es el primer gran error. Replicar una jornada escolar virtual no tiene sentido ya que la máxima en el aprendizaje en línea será “menos es más” y el mandato a los alumnos es “asume tu protagonismo” como estudiante. Hay que ajustar las expectativas y abrirse a buscar alternativas para enseñar promoviendo el aprendizaje activo.

2. CANALES DE COMUNICACIÓN:

En ocasiones hacemos intentos de comunicarnos con estudiantes y sus familias usando demasiados canales: el aula virtual, el chat, el e-mail, la web o las redes sociales. Establecer un canal de comunicación único y expedito con los alumnos y sus familias es clave para que que los mensajes que enviamos lleguen a tiempo y sean bien recibidos. Acostumbra a tu comunidad a recibir la información académica a través de canales exclusivos para ese fin (aula virtual y e-mail) y las noticias a través de la web, boletines o redes sociales. El chat y los foros los puedes usar para conversaciones informales o tutorías de apoyo.

3. SELECCIÓN DE CONTENIDOS

El aprendizaje en línea toma un tiempo de adaptación y su efecto será más lento y menos efectivo en sus primeras etapas. El contexto digital resta la posibilidad de percibir a partir de los sentidos, y eso hace que la experiencia sea menos efectiva. Seleccionar los contenidos más relevantes y acotar sus objetivos de aprendizaje será clave para lograr el compromiso de los y las estudiantes. Busca la manera de lograr que tus estudiantes puedan participar de tu clase para que logren potenciar su experiencia de aprendizaje.

4. SINCRÓNICO O ASINCRÓNICO:

Sobrecargar las redes y el trabajo docente no tiene sentido. Podemos hacer videoclases cortas y luego proponer actividades individuales o grupales a través de herramientas colaborativas como Google Docs. Guarda tiempo para darle feedback a tus alumnos y para conversar con ellos.

5. QUE PRIME LA HUMANIDAD

El exceso de reglas y normas, “para todos por igual”, sólo trae dificultades y malos resultados. En tiempos de pandemia, cada familia vive una realidad diferente y podemos aprovechar esta instancia educativa para promover el compañerismo, centrarnos en la retroalimentación y fortalecer la comunidad de curso.

Si te animas a ser un profesor pro, revisa el curso de metodologías activas para la enseñanza remota. 


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Por qué son aburridas las clases en línea

El investigador John Hattie (2012) evidencia en sus estudios que, en promedio, entre el 70% y 80% del tiempo de una clase los/as docentes son quienes hablan. ¿Es esto algo negativo? claro que no, pero hay que tener presente que cuando el alumnado participa activamente en el aprendizaje, su rendimiento mejora considerablemente.

Sin duda deberíamos hablar menos y escuchar más. El modelo de clase remota nos permite experimentar y realizar actividades que le permiten a cada estudiante asumir un rol más activo. No es sencillo y requiere un esfuerzo inicial de parte del equipo docente; a quien se anime lo invitamos a mejorar sus prácticas docentes.

¿Qué dice la neurociencia sobre el efecto en el aprendizaje de la clase expositiva?

El año 2010, los investigadores del MIT Picard, Poh y Svenson registraron la actividad del sistema nervioso de un grupo de personas durante varios días. Cuando se analizaron los datos estadísticos correspondientes a las tareas cotidianas, se observó que las actividades como las clases expositivas (las que se hacen con una presentación de PowerPoint donde una persona expone) y la televisión generaban una actividad cerebral baja en comparación con las actividades de laboratorio, tareas domésticas o de mayor exigencia cognitiva. (ver cuadro)

Estos resultados evidenciaron la limitada eficiencia del tradicional método de enseñanza expositiva, sin perjuicio que la motivación, interés por los temas y el liderazgo mismo del profesorado pueda impactar de manera positiva.

Esto no quiere decir que la exposición no sea útil en determinados momentos de una clase, pero nos plantea la necesidad de cuestionarnos el rol del estudiante y su nivel de involucramiento en la clase para lograr mejores aprendizajes.

Una clase activa se puede lograr con una adecuada planificación, con las competencias digitales necesarias y el tiempo que se requiere para su implementación. Considerando que contamos con la conectividad y plataforma digital básica.

En caso de no poder planificar todas las clases con actividades que promuevan el aprendizaje activo, se puede partir con una actividad y luego ir replicando la experiencia.

Fuente: MIT


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Estrés y ansiedad: Los riesgos digitales que ha impuesto la pandemia

Este 2020 ha sido muy difícil para la labor docente. Llevamos meses pasando varias horas del día frente a una pantalla. Buena parte de los y las profesoras de Chile tuvieron que autoformarse en el uso de tecnologías de manera autónoma, sin mucho apoyo y con un enorme esfuerzo personal que, naturalmente, nos tiene a todos agotados. 

En junio, según El Mercurio, la mayoría de los y las docentes tenía problemas para convalidar el trabajo doméstico con las labores pedagógicas. A mediados de este año, hicimos una encuesta a más de 300 profesores, y un 57,1% indicó que el tiempo que destinan a hacer sus planificaciones para las clases online aumentó a 3 horas diarias. Una gran mayoría se enfrentó al desafío de dar clases en línea con conocimientos básicos para usar un aula virtual y muchas dificultades para gestionar el tiempo, incorporando estrategias de aprendizaje adaptadas para la enseñanza en línea.

Mientras tanto, al otro lado de la pantalla y encerrados en casa; las y los estudiantes pasan horas del día en redes sociales y videojuegos, con sus cerebros sobreestimulados de likes, premios, comentarios y un sinfín de conexiones que inevitablemente afecta su bienestar emocional. La Convivencia Digital se vuelve un tema importante a asumir. 

Para que los niños, niñas y adolescentes tengan una relación saludable con la tecnología, necesariamente los adultos que tienen a cargo su educación, deben contar con los conocimientos básicos para promover hábitos digitales saludables y orientarlos en el reconocimiento de sus emociones como punto inicial de la llamada “alfabetización digital.”

El desafío es claro. El profesorado requiere capacitarse en el uso de las tecnologías y en la prevención de riesgos derivados del exceso de conexión, del acceso a contenido inadecuado y del contacto con terceras personas en el mundo digital. 

Invitamos a los profesores, directivos y equipos de convivencia escolar a conocer los conceptos claves de la convivencia digital y el autocuidado en internet para contar con las habilidades necesarias que les permitan educar en el uso ético, seguro y responsable de las pantallas teniendo como objetivo primordial: el autocuidado y el bienestar emocional.

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